En una reciente reunión en Grove Hall, Dorchester, el reverendo David Searles puso de relieve un problema crítico, la seguridad de las escuelas de Boston. En su debate con unos 80 jóvenes asistentes, parte de una iniciativa de verano organizada por Inspiring Today’s Youth, Searles preguntó por sus experiencias en las escuelas públicas de Boston (BPS). De forma alarmante, un gran número expresó su temor por la presencia de armas en las escuelas.
El reverendo Searles, pastor de East Boston y fundador de Boston SOS (Safety of Our Schools), no cesa en su empeño de sacar a la luz lo que él y su organización consideran una crisis inminente de la seguridad escolar. A pesar de los inquietantes datos y de los testimonios de primera mano, la cuestión aún no ha recibido la atención necesaria a nivel político.
Encuestas recientes de MassINC, realizadas en seis etapas a lo largo del año anterior, revelaron que aproximadamente el 68% de los padres de BPS albergan serias preocupaciones por la seguridad física de sus hijos en la escuela. Estas encuestas también mostraron que una mayoría considerable de padres apoya la instalación de detectores de metales (76%) y la reintroducción de agentes de recursos escolares (75%) en las escuelas de BPS. Boston SOS apoya estas dos iniciativas, ya que podrían ayudar a prevenir incidentes violentos en las escuelas.
Rosa Torres, inmigrante de El Salvador, es uno de esos padres profundamente preocupados por la seguridad de sus hijos. Torres relató un inquietante incidente en el que se vio implicada su hija de 13 años, que pronto cursará 8º curso en el East Boston High School. La joven fue agredida por dos compañeros cerca de la escuela, un acto de violencia que fue filmado y compartido en las redes sociales.
A pesar de las peticiones de ayuda de su hija días antes del incidente, Torres declaró que la administración del colegio no se tomó en serio las amenazas. Ahora, Torres no confía en la capacidad de la escuela para gestionar adecuadamente este tipo de incidentes. Insiste en que su hija se ponga directamente en contacto con ella si ocurre algo en la escuela.
En respuesta a la creciente preocupación por la seguridad, la Alcaldía de Boston celebró una audiencia en mayo. El comisionado de Policía de Boston, Michael Cox, y la superintendente de BPS, Mary Skipper, indicaron que estaban a punto de finalizar un memorando de entendimiento para establecer procedimientos de cooperación, incluyendo cuándo el personal de la escuela debe llamar al 911. Sin embargo, según Max Baker, portavoz de BPS, este acuerdo sigue pendiente.
El reverendo Searles subraya la necesidad de rendir cuentas, sobre todo teniendo en cuenta que el 40 % del presupuesto de la ciudad se destina a la educación pública. La ausencia de medidas definitivas que garanticen la seguridad escolar preocupa mucho a muchos padres y partes interesadas.
La alcaldesa Michelle Wu, en un debate con el Dorchester Reporter, señaló que el hecho de que haya adultos dedicados a la seguridad escolar no significa necesariamente que posean el poder necesario para prevenir comportamientos violentos. Aunque la presencia de agentes no garantiza que vayan a ejercer siempre sus facultades de detención, son necesarios como elemento disuasorio, al igual que los detectores de metales.
La pregunta urgente sigue siendo: ¿cuándo recibirán las familias de Boston las respuestas que necesitan en relación con la seguridad de sus hijos en las escuelas?