La Corte Suprema está lista para anunciar grandes decisiones esta semana sobre casos relacionados con la acción afirmativa y el plan de la administración Biden para la condonación de préstamos estudiantiles.
La decisión del Tribunal Supremo de EE.UU. sobre el uso de la discriminación positiva en la enseñanza superior podría tener una gran repercusión en Massachusetts, donde se encuentran varias de las instituciones de enseñanza superior más selectivas del país.
Cuando anuncien las decisiones, tanto las universidades públicas como las privadas ya no podrán dar un trato preferente a los estudiantes de determinados grupos subrepresentados.

En Massachusetts hay alrededor de 10 universidades que sólo admiten a un 20% o menos de solicitantes en un curso académico. Se trata de Harvard, el Massachusetts Institute of Technology, el Amherst College, el Williams College, la Tufts University, el Wellesley College, el Olin College of Engineering, la Northeastern University, el Boston College y la Boston University.
Todas estas instituciones han utilizado la admisión en función de la raza como parte de sus esfuerzos por fomentar la diversidad en el campus.
Estos 10 centros más selectivos de Massachusetts registraron cambios en la demografía estudiantil. En particular, la matrícula multirracial, asiática e hispana creció notablemente en la última década, según el Centro Nacional de Estadísticas Educativas.
“Estudios demuestran sistemáticamente que la diversidad (incluida la diversidad racial), mejora las experiencias de aprendizaje, la capacidad de resolución de problemas, de pensamiento crítico, las aptitudes interpersonales y de liderazgo”, según lo analiza un documento amicus curiae presentado el verano pasado por escuelas privadas en defensa de Harvard y de las políticas de admisión con criterios raciales.
Pero el crecimiento de la diversidad no se distribuyó uniformemente entre los distintos grupos de estudiantes de color, dice el documento.
La matrícula de estudiantes asiáticos e hispanos en las 10 escuelas altamente selectivas creció aproximadamente un 43%, mientras que la tasa de estudiantes negros se ha mantenido casi estable desde 2010, con un aumento de sólo el 4%.
Mientras tanto, en las 10 instituciones, la matriculación de estudiantes blancos procedentes de EE.UU. descendió constantemente en los últimos 11 años: del 45% en 2010 a menos del 37% en 2021, según el informe.
En casi cinco horas de argumentación oral en la corte, el 31 de octubre del ano pasado, los desafíos a las políticas de admisión en la Universidad de Harvard y la Universidad de Carolina del Norte, encontraron una audiencia receptiva.
Sin esa licencia, dicen ambas universidades, su búsqueda de la diversidad racial se tambalearía.
Harvard, como muchas de las mejores universidades de Estados Unidos, mantiene un proceso de admisión holístico.
A diferencia de las universidades de élite en la mayoría de los demás países, las universidades estadounidenses no seleccionan simplemente a los alumnos más inteligentes, sino que también tienen en cuenta las actividades extracurriculares, la riqueza familiar y la raza.
Para los críticos, este sistema todavía funciona como un motor de injusticia, excepto que las víctimas ahora se han convertido en asiático-estadounidenses, que superan a sus compañeros blancos en medidas académicas.
Un activista conservador que se opone a la acción afirmativa basada en la raza, presentó una demanda contra Harvard alegando discriminación contra los estudiantes asiático-estadounidenses en 2014. A pesar de un furioso esfuerzo por anular la demanda, Harvard se vio obligada a entregar 90, 000 páginas en su proceso de admisión estrictamente protegido, según un reporte The Economist.