La fiesta del Minute Maid Park / Foto @astros

Cuatro trofeos de la Liga Americana y dos anillos de Serie Mundial en las últimas seis temporadas claman alto en las Grandes Ligas: en este siglo, donde es tan difícil repetir triunfos en la MLB, Houston ya es una Dinastía.

El elevado que Kyle Tucker capturó en zona de foul la medianoche de este sábado, en el Minute Maid Park, completó una justa victoria que puso las cosas en orden en el Big Show.

Era el momento de celebrar.

Los Astros ganaron el sexto juego del Clásico de Otoño y terminaron con la amenaza de los irreverentes Filis de Filadelfia. También limpiaron su reputación, en parte. Y se sacaron una espina que han llevado clavada a través de muchos estadios, donde todavía les abuchean por lo sucedido en 2017.

Apenas cuatro equipos han repetido coronas en la Gran Carpa desde el año 2000. A los Medias Rojas de 2004, 2007 y 2013, a los Cardenales de 2006 y 2011, a los Gigantes de 2010, 2011 y 2012, se une ahora esta divisa balanceada y aguerrida, que seguirá siendo acosada por el encono de muchos fanáticos durante algún tiempo más, pero que ganó limpia y contundentemente, después de una temporada dominante casi de principio a fin.

Las investigaciones ordenadas por el comisionado Rob Manfred demostraron que no solo los Astros, también los Medias Rojas, probablemente los Yanquis y prácticamente todos los clubes de las Mayores incurrieron en la misma falta. El robo de señas utilizando métodos prohibidos fue cosa común, aunque tantos fans sigan creyendo que solo pasó en Houston.

Y esta corona sirve al menos para terminar de pasar esa página en la MLB.

LA FIESTA DE BAKER

Dusty Baker debutó como manager en 1993, en San Francisco. Durante 25 temporadas y 3.884 cotejos dirigió con el único objetivo de ganar la Serie Mundial. Han pasado casi 30 años de su estreno. Entonces tenía 43 años de edad. Hoy, 73.

En la cueva todos tenían claro que este campeonato tendría especial significación para él. El dominicano Framber Valdez, ganador del choque decisivo, se lo dijo antes de empezar el duelo: su desempeño esa noche sería por él.

«Yo le respondí que no, que lo hiciera por todos», relató Baker, en pleno festejo. Pero era inevitable que el pensamiento unánime en las Grandes Ligas se dirigiera hacia ese fiero competidor, amable dirigente, que era todo sonrisas y felicidad entre los abrazos del Minute Maid Park.

Y es que hasta los dioses del beisbol se entretuvieron con su conquista. Aquel 6 de abril de 1993 el primer bate de los Gigantes en la alineación que entregó el piloto debutante fue el dominicano Gerónimo Peña. Este 6 de noviembre de 2022 otro quisqueyano, Jeremy Peña, apareció como su primer bate ante los Filis.

Gerónimo también estaba en el parque. Es el padre de Jeremy, el novato sensación de los Astros, ganador del Guante de Oro, Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato y de esta Serie Mundial.

Peña es apenas el segundo recluta en la historia de la MLB que se lleva el MVP en ambas competiciones. Solo había ocurrido en 1997, con el cubano de los Marlins, Liván Hernández. Y ahora vuelve a suceder.

El joven shortstop es la cara más visible de este Houston que se mantiene fiel a sus raíces, pero que sigue añadiendo talento. Logró, con su brillante campaña de 2021 en las Ligas Menores, que la oficina se decidiera por él, ante la disyuntiva de firmar o no como agente libre al puertorriqueño Carlos Correa.

Y el boricua, que volverá a probar el mercado a partir de esta semana, no hizo falta en su antigua casa, gracias al formidable estreno de este muchacho de sangre liviana y talento a raudales.

La nueva llave de dobleplays lo dice todo sobre esta organización. La forman el bisoño antillano y el venezolano José Altuve, el símbolo más evidente de esta nueva dinastía, la estrella a quien pitan por eso, aunque todas las investigaciones hayan arrojado su no participación en el escándalo de 2017.

Y es que Altuve sigue siendo el poster-boy del equipo y la ciudad.

Junto a él caminan los veteranos de comienzos de este recorrido, como Alex Bregman, Justin Verlander y el cubano Yuli Gurriel. Pero también los que han venido después, en sucesivas olas de relevo.

Los dominicanos Framber Valdez y Cristian Javier, los puertorriqueños Martín Maldonado y Christian Vázquez, el cañonero cubano Yordan Álvarez, Tucker, Chas McCormick, Lance McCullers Jr, el mexicano José Urquidy… todos son responsables de esta nueva corona.

Pero la responsabilidad más grande está en el bullpen. La guerra de las series cortas se gana con relevistas en el beisbol moderno. Y Houston construyó esta victoria a partir de esos nueve pitchers que ayudaron como bomberos, que apenas permitieron 5 carreras en 13 juegos, con 0.83 de efectividad.

Ese es el mejor promedio de todos los tiempos para un staff con al menos 35.0 innings de labor en auxilio.

Baker era un manager de la vieja escuela, que dejaba a sus abridores hasta que ya no podían más. Algo de eso también vimos en este lance. Es un piloto de los de antes, que llegó a los Astros con la tarea de curar con su humor y su carácter las heridas abiertas por el escándalo del robo de señas. En su nueva casa terminó de adoptar también la nueva escuela y hoy quizás tenga lo mejor de los dos mundos. Por eso celebra, casi 30 años después de iniciar su carrera como estratega.

Este equipo ganó 106 juegos en la temporada regular. Era, con justicia, uno de los grandes favoritos de 2022. Y en una postemporada donde todos los colosos fueron cayendo humillados, se mantuvo a tope, hasta montar la fiesta que la madrugada de este domingo se vivió en el Minute Maid Park

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