Imagen: El Tiempo Latino

Por José López Zamorano

La historia nos enseña que el partido que controla la Casa Blanca pierde escaños legislativos en las elecciones intermedias.

Si alguien conoce esa lección es Barack Obama. En 2010, a la mitad de su primer mandato histórico como el primer presidente afro americano, los republicanos montaron una “ola roja”, obtuvieron 63 escaños y recuperaron el control de la Cámara de Representantes por primera vez desde las elecciones de 2006.

Fue el mayor cambio en las elecciones intermedias desde las votaciones de 1938. Afligido, Obama calificó el desenlace como un “descalabro”. Dos años después, ya recuperado, ganó las elecciones del 2012, pero los demócratas terminaron sus dos mandatos con menos representantes, menos senadores y menos gobernadores.

A 12 años de ese descalabro, y a menos de 3 meses de las elecciones del 8 de noviembre, todo parece indicar que los demócratas podrían dar la sorpresa y reescribir la historia siempre y cuando no se metan autogol, algo que saben hacer con habilidad.

Cuáles son los indicadores que operan en contra de la temida “ola roja”, es decir, de un arrollador triunfo republicano en 2022:

  • Aunque la economía es la principal preocupación de los votantes, un sondeo del Centro Pew nos muestra que el aborto se elevó en importancia entre los electores demócratas después de la polémica decisión de la Suprema Corte.
  • Un 56% de los votantes registrados asegura que el tema del aborto será muy importante para definir su voto, un aumento de 13 puntos en relación con marzo. Ese sentimiento cae mayoritariamente entre demócratas e independientes.
  • Aunque otros temas tienen alta importancia, además de la economía, como la política de control de armas o la violencia, ningún tema ha crecido tanto en importancia en los últimos 5 meses como el aborto.
  • Para muestra un botón: el demócrata Tim Ryan hizo campaña con la bandera de la protección al aborto y derrotó al republicano Marc Molinaro en una elección especial en un distrito de Nueva York.
  • A los republicanos no les ayuda que muchos de sus nominados mantienen posiciones extremistas –como negar el triunfo de Joe Biden en 2020. Mitch McConnell, el líder conservador en el Senado reconoció por primera vez que la “calidad” de los candidatos pone en duda que puedan ganar el Senado.
  • De hecho, el sondeo de Pew muestra que un 44 % de los votantes registrados votaría por un candidato demócrata en su distrito, comparado con 42 % por un republicano. A estas alturas, los republicanos deberían ir en la delantera para repetir la hazaña del 2010.

Esta historia confirma que los desenlaces electorales no son una fatalidad, sino que son los votantes los que definen el resultado, en ocasiones por circunstancias inesperadas. Y la comunidad latina puede dar un ejemplo de que, a la hora de escribir la historia, podemos ser protagonistas, no sólo espectadores, votando este 8 de noviembre.

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