El candidato a Fiscal del Condado Suffolk y concejal de Boston, Ricardo Arroyo, afirma que los documentos liberados este viernes, por la jueza Debra Squires-Lee, del Tribunal Superior de Suffolk, lo exoneran de las acusaciones de agresión sexual cuando era un adolescente y que ocurrieron en el 2005 con una compañera de clase de la escuela secundaria.
“El responsable de sacar a la luz pública el caso nuevamente es un oficial del policía relacionado actualmente con mi contrincante electoral a la fiscalía en el distrito de Suffolk”, acusó Arroyo. Por su parte el actual fiscal del distrito, Kaven Haylen, emitió un comunicado en el cual afirma que nada en el expediente sugiere que las acusaciones fueran infundadas. Además nada cuestiona la validez de la declaración de la víctima”.
Arroyo tras las denuncias sobre supuestas agresiones sexuales cuando era un adolescente y expuestas hace dos semanas en una investigación periodística realiza por el diario Boston Globe, ayer se presentó ante la jueza Debra Squires-Lee, en el Tribunal Superior de Suffolk, a quien le solicitó poder acceder a los archivos de la investigación, para demostrar que las acusaciones de agresión sexual de 2005 en su contra fueron infundadas, es decir que no tienen fundamento, afirmó.
Un detective de la policía de Boston descubrió en el 2006 que las acusaciones de agresión sexual contra Ricardo Arroyo cuando era adolescente fueron “infundadas”, lo que significa que las imputaciones no constituían un delito, según documentos revelados este viernes, luego de que la jueza Debra Squires-Lee, en el Tribunal Superior de Suffolk, ordenó liberar los documentos. El concejal de la ciudad, el demócrata Ricardo Arroyo llegó al Tribunal Superior de Suffolk para obtener la orden de liberación de los documentos.
“No se cometió ningún delito, no hay indicios de que el acusado amenazara o fuera violento con la víctima”, escribió la asistente del fiscal de distrito, Tara Burdman, en un correo electrónico sin editar del 17 de febrero de 2006, a un investigador sobre las acusaciones hechas por uno de los compañeros de secundaria de Arroyo, según tuvo acceso El Planeta.


Cinco meses después de que Burdman enviara ese correo electrónico, se asignó un nuevo detective de la policía de Boston, denominado en el email como Det. Williams, para revisar el caso, según los documentos publicados este 2 de septiembre, quien revisó el archivo, pero no realizó más investigaciones.
Fue ese detective quien marcó el caso como “infundado”.
El Departamento de Policía de Boston había rechazado previamente la solicitud de acceso a los archivos de Arroyo, citando leyes de privacidad que protegen a las víctimas de agresión sexual. Pero, durante una audiencia el jueves sobre la solicitud de emergencia de Arroyo, su abogado, Anthony Ellison, le dijo a la jueza que su cliente está siendo “dañado todos los días”.

La audiencia judicial del jueves se produjo pocos días antes del día de las primarias. Pero debido a la votación por correo y la votación anticipada en persona, ya se han emitido decenas de miles de votos en las elecciones primarias, incluso cuando la controversia continúa desarrollándose. A media mañana del jueves, habían votado casi 32.000 personas en el condado de Suffolk, de las cuales más de 29.000 eran boletas demócratas, según informó la oficina del secretario de estado de Massachusetts.

La jueza le concedió a Arroyo el acceso a versiones redactadas de algunos documentos de investigación de acusaciones de agresión sexual en su contra en el 2005, que había buscado después de que las revelaciones de las denuncias durante la última semana sacudieron su campaña para Fiscal del Distrito de Suffolk.
Calificando las circunstancias del caso como «sin precedentes», la jueza superior de Suffolk, Debra Squires-Lee, dictaminó que “a la luz del impacto aparente e inmediato en una elección primaria en curso y la capacidad de Arroyo para servir de manera efectiva en su función actual, creo que Arroyo sufrirá daño irreparable si se le niegan los materiales solicitados para responder a la denuncia pública”.
Squires-Lee ordenó a la ciudad de Boston que le proporcionara a Arroyo el archivo de investigación del caso del Departamento de Policía de Boston de 2005 antes de las 2 p.m. de este viernes, pero también dijo que la ciudad debería redactar cierta información.
En la orden de la jueza, la lista de redacciones o archivos que no se divulgarán, incluye las alegaciones de la afectada que presentó en el 2005 la denuncia ante la Policía de Boston por agresión sexual.
Arroyo había solicitado la orden de emergencia después de que The Boston Globe publicara varias historias sobre dos investigaciones de posible agresión sexual por parte de él cuando era adolescente, una en 2005 y otra en 2007, pero fueron negadas.
La mujer en el caso de 2007 inicialmente le dijo al Boston Globe que no se asociaba con Arroyo y que solo quería que la dejaran en paz, pero después de que Arroyo se acercó a ella directamente, dijo que nunca la había agredido.