Jeremy Peña / Foto captura de MLB Network

El estelar puertorriqueño Carlos Correa regresó esta semana a Houston, la ciudad donde ganó fama y fortuna. Entró al Minute Maid Park por primera vez desde que se marchó como agente libre. Y escuchó, por supuesto, comentarios nostálgicos de aficionados y reporteros.

¿Se ve de vuelta algún día con el uniforme de los Astros? ¿Le gustaría revivir los tiempos en los que fue un bastión de una divisa con potencial de asistir todos los años a la Serie Mundial?

Correa dejó a los texanos como agente libre y firmó con los Mellizos durante el receso entre temporadas. Hoy es piedra angular de otro contendor. No luce imposible para él conseguir otro anillo de campeón.

Minnesota pelea el primer lugar en la División Central de la Liga Americana. Los gemelos comandaron la llave durante buena parte de la primera mitad, hasta que los Guardianes se colaron en la punta. La recta final promete emociones entre ellos dos y los Medias Blancas, los defensores del banderín, que por fin han empezado a apretar.

Por todo eso, y porque tiene un acuerdo que respetar, Correa no mostró sentimientos encontrados.

“Estoy con los Twins ahora y la meta es construir algo especial en este organización», declaró a MLB.com. «Y espero continuar a largo plazo con los Twins. Ahora mismo, me veo jugando aquí por mucho tiempo”.

Puede ser. O puede que no. Su acuerdo por 105 millones de dólares y tres temporadas puede terminar antes de lo esperado, si él lo decide. Aunque de eso habrá que hablar más adelante.

PEÑA POR CORREA

La afición de los Astros le dio una cálida bienvenida a su antigua estrella. No era para menos.

Correa dejó atrás un Guante de Oro, dos llamados al Juego de Estrellas, un premio como Novato del Año y una colección de buenos recuerdos por sus habilidades al campo, con el bate y en el clubhouse.

Tuvo la oportunidad de firmar el contrato de su vida, como cotizado shortstop, y Houston le ofreció menos de lo que él y su agente esperaban. Terminó mudándose al norte. Y otro talentoso hispano se quedó con la posición.

Han transcurrido dos tercios de campaña y el dominicano Jeremy Peña se ha aferrado al campo corto del Minute Maid Park. Y el trueque no luce mal para él ni para su organización.

Para Peña, por supuesto, porque consiguió el espacio que necesitaba para abrirse paso en la MLB. Era uno de los principales prospectos de la divisa. Y hoy forma parte, con el venezolano José Altuve, de una estupenda combinación de dobleplays.

Para los Astros, porque el cambio también parece haber funcionado. Y vaya que bien.

Los números más tradicionales pueden sugerir que quizás no. Correa tiene .267 de average con los Mellizos, casi 20 puntos más que su sucesor. Y su ventaja en OPS es todavía mayor, con .773 frente a .703, gracias a una muy superior capacidad para embasarse y a pesar de batear en un estadio más difícil, el Target Field.

Pero la comparación va mucho más allá de esas pocas cifras. Y el primer balance parece un premio para los defensores de la corona en la Liga Americana.

SHORTSTOP EXCEPCIONAL

Porque Peña es un un shortstop excepcional. Uno de los mejores de todas las Grandes Ligas, hoy por hoy.

Sí, es verdad que el quisqueyano apenas está haciendo su estreno. Pero suma 13 carreras salvadas con su defensiva (DRS), la segunda mayor cantidad del Big Show y más que el doble que su predecesor. Su factor de alcance (Range Factor) es claramente superior a la media de la Gran Carpa y también es mejor que el del boricua, que en ese aspecto incluso está por debajo de la línea de flotación.

Su WAR defensivo medido por Baseball Refence duplica al de Correa, con 2.0 contra 1.0. Y ha logrado todo esto, sin dejar de enseñar los dientes con el madero.

Porque Peña ha largado 32 extrabases, con 16 jonrones y 7 bases robadas en 101 juegos. El puertorriqueño acumula 30, 14 y 0 en 98 compromisos.

Se entiende que al poner todo junto el novato sea superior. Su WAR en Baseball Reference es estelar, con 3.7, y el medido por Fangraphs es más que aceptable, con 2.2. Correa tiene 3.3 y 2.3 en cada uno de esos baremos.

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Así que Peña ha aportado tantos o más extrabases y jonrones que su antecesor, con las bases robadas que éste ya no consigue, con promedios más bajos, sí, pero con una defensiva mucho mejor.

Eso, al costo de pagarle el salario mínimo, solamente 700.000 dólares, y con cinco años más bajo control del equipo.

La afición aplaudió a Correa, pero no pidió su regreso. El beisbol, como todos dicen, es un negocio como otro cualquiera. Houston ganó con el cambio, porque consiguió un reemplazo mucho más barato. Y ese reemplazo ya es una estrella en su posición.

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