Yordan Álvarez está teniendo una temporada de MVP / Foto captura de MLB Network

El astro cubano Yordan Álvarez es uno de los jugadores más aclamados de los Astros de Houston, desde que en 2019 ganó unánimemente el premio al Novato del Año. Es uno de los mejores bateadores de toda la MLB. Y, sin embargo, nunca había escuchado el aplauso que más deseaba.

Nada menos que el aplauso de sus propios padres y hermano.

La familia Álvarez se reunió este martes en un estadio por primera vez desde 2016, cuando el slugger salió de Cuba para poder jugar beisbol en libertad.

El designado de los texanos pasó largo tiempo sin ver a sus parientes. Finalmente, pudo encontrarse con ellos hace meses, en República Dominicana, según él mismo contó a MLB.com. Y fue recién ahora cuando las gestiones fructificaron y todos pudieron viajar a Estados Unidos, conocer el Minute Maid Park y verle jugar.

«Es un sueño hecho realidad», admitieron papá y mamá, citados por ESPN.com.

BRILLANTE TEMPORADA

Álvarez está en una temporada brillante, posiblemente la mejor de su carrera

El nativo de Las Tunas ha sido un productor de real peso en cada una de sus campañas en las Grandes Ligas. Las lesiones han sido lo único que le han podido detener.

El toletero zurdo ha sido un madero 60 por ciento superior a la media del Big Show desde su debut, de acuerdo con su OPS ajustado. Y este año está teniendo una cosecha de MVP, un galardón que, para su mal, no quedará en sus vitrinas, debido a la explosión de Aaron Judge y a la potencia que Shohei Ohtani exhibe con el bate y en la lomita.

Pero Álvarez merece un premio. Es el líder de la Liga Americana en promedio de embasado y tiene una línea de .296/.398/.605, con 31 jonrones y 79 empujadas en 105 juegos. Su OPS de 1.004 es casi tan bueno como aquel 1.067 que lució en su zafra de novato. Pero hay una diferencia a su favor ahora: en 2022 los registros ofensivos de todos son más discretos. Por eso tiene mejores números poderados en la actualidad.

Su cosecha presente es 83 por ciento mejor que la media de la Gran Carpa. A eso se le llama impacto.

«Hay mucho más en él todavía», dijo el manager Dusty Baker al hablar de él, semanas atrás. «Sólo deja que continúe fluyendo».

EL REENCUENTRO

Esa es la estrella a la que Agustín Eduardo Álvarez Salazar, Mailyn Cadogan Reyes y Yonder Álvarez Cadogan fueron a ver este martes. O tal vez no.

Tal vez fueron a ver a aquel niño que jugaba pelota frente a ellos, en Las Tunas, cuando crecía en los campos infantiles de Cuba. O al adolescente que cautivó por su talento en la Serie Nacional.

«Este es uno de los momentos más grandes de mi vida entera», dijo el padre a la agencia The Associated Press. «Debería ser capaz de decir muchas cosas, pero la verdad es que no hay palabras que expresen mis sentimientos ahora mismo».

Álvarez volvió a debutar en la MLB, en cierto modo.

«Me sentí súper nervioso», admitió en la página oficial de los Astros. «Estuve muy ansioso, sabiendo que me estaban viendo por primera vez en muchísimo tiempo».

Pero pudo regalar a los suyos con un cohetazo, el hit 108 que golpea en esta justa.

El propio dueño del equipo, Jim Crane, colaboró en los trámites para hacer posible el ingreso de la familia Álvarez a Estados Unidos. Aunque no está claro por cuánto tiempo podrán permanecer en Houston.

«Espero que sea para siempre», declaró el slugger, que ya les tiene asientos para cada encuentro en lo que resta de temporada, de ser necesario.

Esos pueden ser muchos juegos. Porque los Astros cabalgan a toda carrera hacia los playoffs. Y lo hace gracias, en buena medida, al prolífico bateo de ese Álvarez que por fin se siente completo, al ver a su familia allí.

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