Ana Castro, José Velásquez, Juana Sánchez junto a su esposo José Rivera llegaron a la Corte de Chelsea con la esperanza de ganar el caso en contra del desalojo y continuar viviendo en el 298-300 Meridian Street, East Boston. Foto Jeaneth D. Santana.
Ana Castro, José Velásquez, Juana Sánchez junto a su esposo José Rivera llegaron a la Corte de Chelsea con la esperanza de ganar el caso en contra del desalojo y continuar viviendo en el 298-300 Meridian Street, East Boston. Foto Jeaneth D. Santana.

Este 22 de agosto, a las 8 de la mañana, los inquilinos de East Boston y Chelsea se manifestaron en frente de los tribunales de Corte de Chelsea, una hora antes de comparecer ante el Tribunal de Desalojo, para evitar ser expulsados de sus viviendas por los dueños de casa y el aumento del alquiler de manera desproporcionada. Los abogados de los demandantes y demandados conversaron privadamente e intentaron ponerse de acuerdo, pero el Juez determinó que en 30 días ambas partes necesitan responder algunas preguntas, recopilar más pruebas para ser expuestas en la próxima cita en la Corte, a realizarse aproximadamente el 21 de septiembre.

“Pero la disputa para la negociación de un nuevo contrato de arrendamiento por 5 años con un aumento anual del 3% todavía está activa y aplicaría para los inquilinos de Grid Management”, informó Gabriela Cartagena, de Vida Urbana, organización comunitaria que lucha por detener el desplazamiento de viviendas, apoyar a los inquilinos y pequeños propietarios que enfrentan desalojos, aumentos en el alquiler, condiciones insalubres, ejecuciones hipotecarias o aburguesamiento.

La comunidad de East Boston y Chelsea llegó hasta la Corte para expresar su solidaridad ante el posible desalojo de sus viviendas de los inquilinos de East Boston Grid Management y Chelsea Broadway Capital. Foto Jeaneth D. Santana.

José Velásquez, Juana Sánchez y Ana Castro con carteles en mano, sumamente nerviosos, pero con la esperanza de ganar el caso y continuar viviendo en la casa que por más de 20 años han llamado hogar, llegaron a la Corte, para escuchar el dictamen del Juez; sin embargo, la sentencia definitiva no llegó, las familias deben esperar un mes más. José, Juana y Ana se sentaron juntos en un asiento de la sala # 2 de la Corte de Chelsea, para sicológicamente ser más fuertes y darse valor los unos con otros, dijeron; atrás de ellos, se sentó la abogada que los representa y que se comunica con sus clientes en perfecto español.

“Anoche no pude dormir, las piernas me están temblando, pero al verlos a ustedes me siento fortalecida, no estamos solos tenemos el apoyo de Vida Urbana y de la comunidad, desde el 2017 no tenemos paz y estamos en peligro de desalojo, esta situación es agotadora para mi y mi familia, mi hija de 10 años siempre me pregunta a dónde nos vamos a ir si nos desalojan, no se que responderle pero tengo la esperanza que vamos a ganar el caso”, indicó Juana Sánchez al comentar que paga una renta de 1100 dólares al mes por un apartamento de 2 dormitorios extremadamente pequeños, 1 baño y una mini cocina, que por su tamaño asegura tiene las características de un estudio. Vive con su esposo y sus dos hijas, una de 17 años y la otra de 10.

Los inquilinos de East Boston y Chelsea se manifestaron en frente de los tribunales de Corte de Chelsea, una hora antes de comparecer ante el Tribunal de Desalojo, para evitar ser expulsados de sus viviendas. Foto Jeaneth D. Santana.

La lucha de estos inquilinos comenzó en el 2017, cuando recibieron sus primeras cartas de desalojo después que la empresa Grid Management comprara el edificio 298-300, ubicado en la calle Meridian de East Boston, el cual tiene 14 apartamentos, de los cuales todos han sido desalojados excepto los tres, porque se resisten a salir, menos pagar 1000 dólares extras mensualmente para quedarse.

Igual situación ocurre para los residentes de las viviendas en Chelsea, pertenecientes a Broadway Capital, quienes los comenzaron a desalojar sin culpa propia mientras exigía aumentos drásticos en el alquiler. “Para los inquilinos de Chelsea Broadway Capital hicieron más mediación en los pasillos con los abogados de ambas partes y la resolución fue que Broadway Capital haga arreglos vitales en los apartamentos y que regresarán en 30 días, antes de que tomen alguna decisión. No se ha logrado un nuevo desalojo gracias a la lucha y la presión de la comunidad”, informó Gabriela Cartagena, de City Live/Vida Urbana, minutos después de abandonar la sala # 2 de la Corte de Chelsea.

Las Asociaciones de Inquilinos de Chelsea Broadway Capital y la de East Boston Grid Management están batallando contra los propietarios corporativos Broadway Capital y Grid Management, por ir en contra, dijo Cartagena, de los derechos de las personas que rentan una vivienda. “Son gigantes inmobiliarios que continuamente compran edificios, los inquilinos no pueden pagar un aumento de más de mil dólares, por eso estamos aquí para decir basta a la codicia y al desalojo de familias en nuestro barrio”, enfatizó.

Michelle Díaz, segunda de izquierda a derecha, alquila un departamento en Chelsea, propiedad de Broadway Capital, lugar donde vive más de 15 años junto a sus cinco hijos de entre 19 y 2 años de edad. A su derecha doña Ana y doña Juana, también en peligro de desalojo de su vivienda en East Boston. Foto Jeaneth D. Santana.

Michelle Díaz, inquilina de Broadway Capital en Chelsea, es madre de cuatro niñas de 19, 17, 6 y 2 años y de un varón de 11. La familia de Michel es dueña de un negocio en la calle Broadway. “He vivido en la 163 de la Pearl Street más de 15 años y nunca he afrontado estas injusticias, incluyendo infestaciones de ratones en toda mi vivienda, un aumento de renta, me trataron de silenciar con 10 mil dólares, mi vida y la de mis hijos no tiene precio, me han dicho que me tienen vigilada al igual que mi posición que tengo en el City Hall, son varios meses peleando en contra de estas corporaciones gigantes egoístas, estamos pidiendo junto a otros inquilinos que nos reparen las estufas que no funcionan, que limpien las infestaciones de cucarachas, vivimos en condiciones infrahumanas, con unas neveras dañadas con la comida pudriéndose, pasando momentos malos, rogándole a Dios por justicia, aquí estamos un año después para decirle a Broadway Capital que no nos vamos a dar por vencidos, aún no me he muerto, no me podrán comprar con su dinero sucio, no han ganado, aquí estamos y venceremos”, expresó indignada esta madre de dos adolescentes y tres niños pequeños, quien vive con el temor diario de ser desalojada de su casa, lugar en el cual ha habitado en los últimos 15 años.

Mientras tanto, los inquilinos que están en peligro de desalojo llaman hogar a Chelsea e East Boston, ciudades donde han nacido sus hijos y los han criado, niños que van a las escuelas públicas de estos vecindarios y ahora están en peligro de perder su entorno al que están acostumbrados por más de una década. Sus padres no lo van a permitir, se los han prometido, dijeron.

ÚLTIMAS NOTICIAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.