Charlie Montoyo es el tercer manager despedido en 2022 / Foto captura de MLB Network

El puertorriqueño Charlie Montoyo está sin trabajo. Técnicamente sin trabajo, hay que decirlo. Porque seguirá cobrando su salario durante este y el próximo año, lo que no está mal para un desempleado. En ese tiempo, ingresará una cifra con seis ceros a la derecha, mientras sigue por internet la suerte de su ex equipo, los Azulejos.

Ningún medio de comunicación ha divulgado los detalles del pacto que unía al manager con Toronto. Pero si su antecesor John Gibbons, despedido en 2018, cobraba 1,7 millones de dólares anuales, es creíble especular que al boricua le quedaba una cantidad semejante por recibir hasta octubre de 2023.

La medida que este miércoles tomó la gerencia canadiense es, claramente, una señal de desesperación. Montoyo recibió una extensión de dos años… ¡el pasado 1° de abril! Hace tan solo tres meses y medio el boricua era pieza vital de este y otros campeonatos más. Porque el acuerdo incluía opciones por 2024 y 2025.

DEL CIELO AL SUELO

Todo era sonrisas entonces. Montoyo tenía récord negativo con los Jays (190-194) desde que llegó a la organización, en 2019, sí. Pero acababa de conducir al equipo a las puertas de los playoffs.

Ganó 91 encuentros en 2021. Fue cuarto en la muy complicada División Este de la Liga Americana. Y quedó a solo un juego de distancia de los Yanquis y los Medias Rojas, que avanzaron a la postemporada con el wildcard.

Así que Montoyo ha sido despedido poco después de renovar un contrato millonario. ¿Tan malos fueron sus resultados en estos últimos 100 días?

En realidad no. Los Azulejos tenían marca de 46-42 al momento de la decisión. Habían ganado el martes a los difíciles Filis. Sí, estaban nuevamente en la cuarta posición, pero ocupaban uno de los cuatro cupos que esta vez se entregarán a los comodines. De haber terminado ese día la campaña, habrían avanzado a los playoffs.

Claro que esa no es toda la historia. Los alados perdieron 8 de sus últimos 10 duelos a las órdenes de Montoyo, y 18 de los últimos 28. El 13 de junio, antes de comenzar el desplome, escoltaban a los Yanquis con un sólido registro de 36-24. Entonces parecían enrumbados a la acción decisiva de octubre.

EL DESPLOME

Muchas cosas se han desplomado. Puede que el puertorriqueño tenga simpatizantes y haters, es lo normal. Pero esta escuadra llegó al torneo con etiqueta de gran favorito y no ha podido hacer realidad esas enormes expectativas, más allá de la arrolladora actuación de los Yanquis.

Y Montoyo no es el único responsable. Es probable que ni siquiera sea el principal.

Cavan Biggio ha perdido tiempo de juego y apenas batea para .214, con .706 de OPS. El jonronero dominicano Teoscar Hernández únicamente ha podido sacudir 11 cuadrangulares. Matt Chapman, la gran adquisición invernal, ha sido otra decepción, con .218 de average y .700 de OPS. Y lo mismo puede decirse de Bo Bichette (.262 y .735) o George Springer (.250 y .812).

Incluso el quisqueyano Vladimir Guerrero Jr. ha estado por debajo de lo presupuestado, por más que ya tenga 20 vuelacercas.

Este equipo ha rendido muy poco con el madero. Cayó de fabricar 5,22 carreras por juego el año pasado (terceros en toda la MLB) a 4,60 ahora (octavos, con un declive drásticamente mayor que lo sugerido por la media global de las Grandes Ligas).

Tal caída ha probado ser grave al unirse al rendimiento de un pitcheo decepcionante. Los Jays ocupan el lugar 19 de todo el Big Show en efectividad colectiva (en 2021 fueron décimos). Y tres de sus cotizados abridores tienen promedios horrendos: el boricua José Berríos (5.38), el japonés Yusei Kikuchi (5.12) y el coreano Hyun Jin Riu (5.67). Los últimos dos, para colmo, cayeron lesionados.

Los malos resultados, visto todo eso, se entienden mejor.

TARDÍO MEA CULPA

Varios jugadores lloraron sobre la leche derramada, al conocerse la noticia.

“Nosotros, como peloteros, sabemos que las cosas podrían ser mejores, que las cosas tienen que ser mejores”, admitió Springer a The Associated Press. “Sabemos lo que podemos hacer. Todavía no lo hemos mostrado. Creo que esa es la parte frustrante”.

John Schneider, un antiguo catcher de la organización, asume el cargo por el resto de la temporada. Fue manager en las Ligas Menores de esos jóvenes astros que posee esta divisa y quienes precisamente han causado decepción.

«Su nombramiento tuvo mucho que ver con eso», admitió el alto mando canadiense. «Tenemos que empezar a jugar mejor como equipo».

Para eso aplica la máxima beisbolera en momentos de desesperación: es el piloto quien paga las consecuencias de no poder castigar al equipo entero.

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