Yadiel Hernández / Foto captura MLB Network

Hay un nombre hispano que está apareciendo cada vez con más frecuencia en el lineup de los Naciolales y en los titulares de prensa en Washington. Y con cada batazo, ese toletero, Yadiel Hernández, reafirma que puede llegar a convertirse en la historia más emocionante en la temporada de los Nats.

Hernández es la nueva figura emergente del beisbol cubano en la MLB. Pero decir «nueva» puede ser discutible para algunos.

Porque este antilano de prolifica ofensiva no había tenido hasta ahora la oportunidad de brillar en las Grandes Ligas.

Novato en la campaña pasada, comenzó 2022 sin un lugar fijo en el lineup.

Pero en su isla natal sí que es muy conocido. Desde 2009 bateó sobre .300 una y otra vez. Sumaba extrabases. Y exhibía una adecuada defensa en el outfield.

Y es que Hernández no es un muchacho. En octubre cumplirá 35 años de edad. Nació en Matanzas y desde muy joven jugaba beisbol profesional en su país. (Aunque técnicamente la Serie Nacional no sea un circuito rentado, en los hechos sirve como tal).

Este viernes amaneció con promedios de .337/.378/.506 en 83 turnos. Todavía no suma la cantidad de apariciones legales necesarias para disputar el título de bateo. Pero poco a poco se acerca.

En el mismo equipo que el súper estelar Juan Soto, el cubano está a la par del dominicano prácticamente en todo. Le lleva larga ventaja en average (con .264 para el de Quisqueya), se le acerca en promedio de embasado (.395) y en slugging pierde por una nariz (.512).

Hernández comenzó el torneo como un útil jardinero que podía salir de la banca y alinear eventualmente. Pero algo cambió el 30 de abril.

Ya para esa fecha era un productor consistente. Tenía una línea de .306/.327/.449, bastante buena para un jugador eventual. Y más cuando, como es su caso, ofrece un guante con alcance y un madero zurdo para hacer daño a los derechos.

Pero el último día del mes pasado duplicó con el bate. Y en los siguientes dos choques triplicó. Y durante cinco duelos consecutivos conectó entre dos y tres inatrapables. De pronto su average se acercaba a los .400 y le disputaba a Josh Bell el privilegio de exhibir la cifra más robusta entre los Nacionales.

«Está abriéndose camino hacia el lineup diario de Washington a fuerza de tablazos», tituló hace un par de días NBC Sports.

«Es como el vino añejo», terció El Diario de Las Américas.

«Recuerdo a Yadiel Hernández jugar en Cuba», escribió su compatriota Yoandy Castañeda. «Los alaridos en el estadio de Matanzas, los sueños de un campeonato que parecía esquivo, desde los Henequeneros de ‘Sile’ Junco de principios de los noventa. Pero quizás lo más impresionante del antillano sea su disciplina y compromiso consigo mismo, no darse por vencido y trabajar contra viento y marea para conseguir sus sueños».

No parece un espejismo. Porque tiene una habilidad que no es muy común en el Caribe, territorio de bateadores agresivos: es paciente en el home. Y por eso le ha ido bien en distintos circuitos por donde ha pasado.

Hernández tiene un brillante promedio de embasado de .414 contando todas las ligas por las que ha pasado. Sí, también es un bateador de .311 y su OPS global de .894 es impresionante. Pero ese OBP habla de una capacidad para dejar pasar pitcheos malos y seleccionar envíos en la zona. Quien la posee, suele sufrir slumps más cortos y producir con más constancia.

Por ahora es eso lo que está haciendo con los Nats. Y está forzando la puerta para colarse entre los titulares en Washington. Ya casi con 35 años de edad, quiere ser la nueva revelación de Cuba en las MLB.

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