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Yadier Molina: 1.000 empujadas, 2.000 hits… y ahora el Salón de la Fama

Yadier Molina no necesitaba una medalla más para asegurar su placa de bronce en el Salón de la Fama. Pero la tarea que completó este fin de semana también completa su leyenda como uno de los mejores receptores en la historia de las Grandes Ligas.

Molina llegó este sabado a 1.000 empujadas en la MLB. El puertorriqueño llevó a casa al venezolano Juan Yépez con un sencillo en el segundo inning, ante los Gigantes, en San Francisco, y redondeó así el millar de remolques.

Ya no falta nada en su larga carrera de 19 temporadas en el Big Show.

El más adelantado sucesor de Iván Rodríguez en esa brillante cofradía de catchers nacidos en Puerto Rico le pone de esta manera un broche ofensivo a una hoja de servicios en la que casi todos miran exclusivamente lo que ha hecho con la mascota.

Es cierto que Molina tiene una colección de nueve guantes de oro. Que solo el Pudge Rodríguez (13) y el mítico Johnny Bench (10) han ganado más veces que él ese galardón.

Es cierto que suma cuatro guantes de platino, el trofeo anual que desde 2011 se entrega al jugador con mejor defensiva, sin importar la posición.

Es el único careta, además, que ha podido lograr alguna vez esa distinción.

Y es cierto que todavía hoy, con 39 años de edad, es capaz de poner out a más corredores contrarios que la media de la Gran Carpa. De hecho, a las puertas del retiro, mantiene un brillante ratio de 40 por ciento de éxito cuando los rivales salen a robar.

Pero Molina ha sabido aportar bateo a la alineación de los Cardenales de San Luis, su única organización en la MLB.

No solo presenta una línea notable, con promedios de .279/.330/.401 en más de 2.100 juegos, desde 2003. Es que, además, colgará los spikes después de superar las 1.000 impulsadas, los 400 dobletes y los 2.000 hits.

Y es que únicamente cuatro receptores han podido combinar esas tres cifras en las Grandes Ligas. Tres son integrantes de Cooperstown: Pudge, Ted Simmons y Carlton Fisk. El cuarto es él.

Sí, ya son 14 los catchers sobre 1.000 remolques en las Mayores, sumando ya las Ligas Negras. Todos son nombres inolvidables, como Bench, Yogi Berra, Roy Campanella, Mike Piazza o Gary Carter. Únicamente Lance Parrish, Jorge Posada (dos casos debatibles) y Brian McCann (recién retirado en 2019) no tienen un nicho en el Salón de la Fama.

Pero Molina no habló de su hazaña. Los Cardenales perdieron y eso bastó para que no festejara públicamente su logro.

“Ese es un gran hito. Felicidades”, terció el dominicano Oliver Marmol, manager de San Luis. “Él habría preferido que el equipo alcanzara una victoria, en vez de él lograr esta hazaña. Pero ahora está en un buen lugar”.

Ese sitio es la antesala de Cooperstown.

Molina colgará los spikes al finalizar esta temporada, al igual que el astro quisqueyano Albert Pujols. Ambos quieren despedirse con otro anillo de Serie Mundial. Juntos han ganado dos.

En noviembre de 2027 ambos entrarán a la papeleta de votación del Salón de la Fama. Y juntos deberían aparecer en el anuncio que se hará en enero de 2028 con la lista de nuevos integrantes de Cooperstown.

Son dos verdaderas leyendas de las Grandes Ligas. Y Molina, con su millar de empujadas, acaba de subrayarlo una vez más.

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