La fiscal general Maura Healey anunció el 20 de abril que un asistente de enfermería de Worcester fue acusado y procesado en relación con el robo de más de $30,000 a través del uso no autorizado de las tarjetas de débito de cuatro residentes de hogares de ancianos.

Alexander Irizarry, de 52 años, de Worcester, fue arrestado y procesado en el Tribunal Superior de Worcester por los cargos de hurto a una persona mayor de 60 años, intento de robo de $250 o más a una persona mayor de 60 años.

Los investigadores alegan que, entre junio de 2020 y mayo de 2021, Irizarry aprovechó su puesto de confianza como asistente de enfermería certificado en el centro de atención médica y rehabilitación de Parsons Hill en Worcester para obtener acceso a las tarjetas de débito de cuatro residentes con el pretexto de contar con el permiso para comprar y hacer operaciones bancarias para aquellos que estuvieran en cuarentena durante la pandemia de COVID-19.

Irizarry supuestamente preguntó a los residentes vulnerables diagnosticados con déficit de memoria, deterioro de la salud o problemas de salud mental si necesitaban artículos de las tiendas o tenían necesidades bancarias. Con acceso a las tarjetas de débito y PIN de los residentes, Irizarry habría visitado repetidamente los cajeros automáticos y retirando en cada oportunidad entre $500 y $1,000 en efectivo de las cuentas de los residentes.

La investigación también reveló que el acusado retuvo las tarjetas de débito de los residentes durante largos períodos de tiempo. Autoridades aseguran que en uno de los casos, aprovechándose de la grave situación de salud de uno de los ancianos, se quedó con su tarjeta y retiró $1,000 mientras estaba de vacaciones en Florida. Luego regresó de su viaje y continuó usando dinero de manera ilegal incluso después de que el residente muriera.

Durante 11 meses el acusado tomó más de $30,000 e intentó robar miles más, indicó la fiscalía.

Irizarry se declaró inocente durante la lectura de cargos. El juez Daniel Wrenn fijó una fianza de $5,000 con las siguientes condiciones: mantenerse alejado y no tener contacto con ninguna de las víctimas, empleados o residentes de Parsons Hills; no trabajar como asistente de enfermería certificado en ningún otro entorno de atención médica ni con ninguna persona que tenga una discapacidad o que sea mayor de 60 años o más; no salir del estado sin permiso del tribunal y entregar su pasaporte.

Además, el juez Wrenn colocó a Irizarry en monitoreo por GPS y confinamiento domiciliario durante la tramitación del caso.

Está programada una audiencia previa al juicio en el Tribunal Superior de Worcester el 19 de mayo.

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