Por segunda semana consecutiva, miles de ucranianos residentes en Boston y Massachusetts, salieron a las calles a expresar su rechazo por la invasión rusa y pedir el cese al fuego. La marcha #StandwithUkraine comenzó en la iglesia Trinity Church de Copley Square, luego, los manifestantes marcharon hacia el Boston Common, para reunirse en el Parkman Bandstand, lugar hasta donde llegó la alcaldesa de Boston, Michelle Wu, a expresar su solidaridad con el pueblo y decirles que como hija de inmigrantes los apoya y que su administración está lista para ayudar a los refugiados ucranianos. “En este momento, es importante para Boston y todas las ciudades del mundo, estar en solidaridad con la idea y los valores de la democracia, este conflicto para mí es muy personal por ser hija de inmigrantes, de una familia cuya historia está conectada con la guerra y la opresión, por eso es importante que cada persona, cada familia y cada ciudad, los apoyen”.

La manifestación estuvo organizada por el Ukrianian Cultural Center of New England y apoyada por la Asociación de Estudiantes de Ucrania del Massachusetts Institute of Technology, MIT, Berklee College of Music, Boston University y Tufts University.
“Todos somos hermanos, hay que pararse de frente porque sino la guerra nunca se acabará, la soberanía y la independencia son posibles”, manifestó Rafael Olivera-Cintrón, quien es puertorriqueño y estudiante del MIT. Su discurso hizo vibrar a los presentes cuando dijo que, si bien no nació en Ucrania, los ucranianos son su familia. “Mis amigos de la universidad también son mi familia, estoy aquí para apoyarlos porque es injusto lo que está pasando, todo el mundo debe solidarizarse con los ucranianos, parémonos aquí para seguir adelante con una energía positiva porque sino nunca se acabará esta opresión”.
Luego de la intervención del reverendo Morgan Allen de la iglesia Trinity Church Boston, hubo un minuto de silencio por la libertad del pueblo ucraniano y en honor de todos quienes han muerto en la guerra que comenzó el pasado 24 de febrero.

Ivanka Roberts, es miembro del Centro Cultural Ucraniano de Nueva Inglaterra y fue una de las organizadoras del segundo mitin, para expresar desde Boston, apoyo a Ucrania y a su familia en medio de la invasión rusa. “Tenemos que parar la guerra, hay que cerrar el cielo sobre Ucrania o al menos proteger el cielo con la defensa antimisiles y así, prevenir el genocidio de los ucranianos. Tengo a mi familia en Ucrania, mis padres, mis hermanos y mis sobrinas están allá”.
Pero a más de salir a las calles para elevar la voz de protesta y pedir que la guerra se acabe, los ucranianos hacen un llamado al pueblo estadounidense porque “Ucrania necesita ayuda y apoyo, necesitamos donaciones monetarias para organizaciones benéficas y envío de ayuda humanitaria. Hay que prohibir las importaciones de petróleo ruso, hay que dejar de comerciar bienes y servicios con Rusia”, manifestó Ivanka, al decir que tiene el corazón roto por su familia y su pueblo, pero a su vez, está muy agradecida por tener apoyo y sentir el amor de la comunidad.

“Muchas ciudades alrededor de Boston realmente se involucraron enormemente para ayudar a recolectar ayuda humanitaria”, comentó Ivanka, quien personalmente ha estado monitoreando de cerca el conflicto en Ucrania durante las últimas semanas y brinda información a sus compatriotas.
Roberts dijo que las mujeres de su familia en Ucrania están ayudando a cuidar a los niños en los refugios y clasificando la ayuda que llega, mientras que los hombres de su familia han ayudado a defender el país bloqueando las carreteras. “Como estoy aquí y físicamente no puedo hacer mucho, es importante para mí involucrarme de alguna manera”.

Artem Laptiev, estudiante del MIT fue el moderador del acto masivo que se realizó por más de dos horas en el Parkman Bandstand, localizado en el parque Boston Common y cuando se dirigió a los miles de manifestantes, su voz se quebró al decirles que creció en Ucrania, que su familia y sus amigos están allá. Pero, el acto tenía que continuar y fue presentando uno a uno a sus compañeros del MIT y a otros estudiantes de distintas universidades. Lera Shemiatkina y Suitlana Biliakovska, del Berklee College of Music; Tetiana Litn, de National University of Kyiv-Mohyla Academy; Artem Dinn de Tufts University; Sasha Morokh, MIT; Sofiia Shyroka, Kenyon College de Ohio y Rafael Olivera-Cintrón, MIT. Todos pidieron lo mismo: “Paz para Ucrania y alto al fuego”.

Volodymyr Vitichuk, es un ucraniano, que vive en Boston desde el 2007 y aprendió español en la Universidad cuando se formaba para ser profesor en Kyiv. “Estoy aquí para apoyar a mi país porque un dictador quiere destruirlo, mis padres y los padres de mi esposa aún están allá, queremos ayudar en cualquier cosa que sirva para parar a los asesinos”.
Claudio Ruiz es mexicano y está casado con una ucraniana y tienen una hija estadounidense de 11 años. “Tengo una conexión personal porque mi mujer es de Kyiv y su familia está allá, en este momento tenemos amigos en España que tienen a familias totalmente traumatizadas porque no saben dónde están sus hermanos y sus esposos; los hombres de la noche a la mañana se volvieron defensores, es una lección de vida que nos dan porque están defendiendo la vida de la gente común, es increíble que en pleno siglo XXI haya una guerra. Mi esposa, mi hija y yo estamos a salvo, pero no estamos bien”, expresó.

El último acto del programa fue cuando los estudiantes del Berklee College of Music de Boston junto al público asistente, interpretaron a viva voz el Himno Nacional de Ucrania. La emoción surgió a flor de piel porque escuchar el himno fue extremadamente emocionante, se pudo percibir el dolor del pueblo ucraniano plasmado en música.