FOTO: Courtesy of Apple Corps Ltd./Disney+

Por Simón Herrera Celis

Las grabaciones del proyecto Let It Be comenzaron en los estudios cinematográficos de Twickenham en Londres apenas tres meses después de la culminación del disco doble White Album, casi a la par del lanzamiento del exitoso sencillo Hey Jude. Sin duda a los Beatles les gustaba grabar y publicar nuevo material a un ritmo frenético. Tres semanas después de culminar Let It Be entraban a los estudios de EMI a grabar su imprescindible disco, Abbey Road, aquél de la icónica portada en la que aparecen cruzando la calle, una foto que conocen hasta los que no les gusta la música rock.

No se entiende bien porqué decidieron grabar en una locación fría con una pésima acústica. El estudio no cumplía con las condiciones mínimas de un estudio de grabación. Los micrófonos, las cámaras y las luces que capturaban todo resultaban invasivos y se confabulaban para que no hubiese fluidez en el trabajo. A estas alturas nos tenemos que preguntar cómo podían trabajar sin privacidad alguna. Adicionalmente, los Beatles se habían puesto como meta terminar catorce canciones nuevas en un mes, puesto que Peter Sellers y Ringo Starr tenían pautado empezar a grabar inmediatamente después la película The Magic Christian. Los Beatles siempre se pusieron una desmedida presión sobre ellos mismos para culminar disco tras disco, proyecto tras proyecto.

En las famosas grabaciones en Twickenham se producen dos eventos muy significativos. El primero es la composición de la canción Get Back en la que Paul McCartney se emplea a fondo con un bajo – violín Höfner 500/01, utilizándolo como si fuese una guitarra. Como por arte de magia surge el embrión de la letra y la música. Si éste no es el momento más sorprendente del documental debe estar cerca. El primer bajo Höfner de McCartney que compró durante la estadía de los Beatles en Hamburgo desapareció de estas sesiones y todavía es buscado. El segundo evento es el abandono intempestivo de George Harrison del grupo en circunstancias que el documental no logra explicarnos, lo cual ocasionó que Harrison exigiera para su regreso, entre otras cosas, no seguir en Twickenham. Y aquí hay un detalle que no puede ser menospreciado. En al menos una de las reuniones de reconciliación de los Beatles con Harrison, Yoko Ono, quien se había convertido en una presencia constante en el estudio desde el White Album, fungió de interlocutora de John Lennon frente a los demás.

Saldadas al parecer las diferencias, a la vuelta de una semana los cuatro Beatles estaban instalados en su nuevo estudio de grabación en el sótano del edificio de Apple, en la prestigiosa Savile Row en el centro de Londres. Por sugerencia de Harrison, se incorporaba a las grabaciones un músico de primer nivel, el muy joven tecladista Billy Preston. En el estudio de Apple se percibe un ambiente renovado, más ligero, más fluido y de mayor camaradería. Allí se ve la proliferación de bajos, guitarras y amplificadores Fender, Rickenbacker, Höfner, Gibson, Les Paul Gibson, Telecaster, Epiphone Casino, Martin, toda una dicha para los expertos.

El momento cumbre del documental Get Back es el emblemático concierto en la terraza del edificio de Apple el 30 de enero de 1969. Los archiconocidos Beatles tocaron sobre un endeble e improvisado piso de madera y sin ningún tipo de medidas de seguridad. Fue la última aparición en vivo de la banda, ante una multitud que se aglomeró en las calles y en los edificios circunvecinos por menos de una hora para escuchar las nuevas canciones: Get Back, Don’t Let Me Down, I’ve Got a Feeling, One After 909 y Dig a Pony. Las canciones Let It Be y The Long And Winding Road del mismo disco Let It Be no formaron parte del show pues al parecer no estaban listas y se quería un sonido más rockero. De hecho, muchas ideas de canciones famosas fueron asomadas en Get Back y las reconocemos por estar en el disco Abbey Road y en los discos solistas posteriores. El concierto en la terraza, diseñado entre otras cosas para llamar la atención de la estricta policía londinense que al final logró suspenderlo, constituirá una nueva manera de promocionar la música y será emulado por otros grupos de rock con mucho o poco éxito.

Muchos verán Get Back como el documental definitivo de los Beatles y no como un interesantísimo relato de un capítulo notable de su historia. Mas lo que queda por dilucidar es si es la historia oficial de los Beatles, la que Apple Corps quiere hacernos ver. En todo caso, este documental, demasiado largo para los que no son fanáticos, es una absoluta joya compuesta de música, imágenes y diálogos en alta definición, protagonizado por unos personajes inolvidables. Una magnífica obra que seguramente será premiada en los festivales de cine. Sin embargo, no encontramos en ella las razones por las cuales los Beatles se separaron dejando atónitos a propios y extraños. Ciertamente se encontraban en el período reseñado en el pináculo de su fama y madurez musical, si bien no tenían más de 28 años. Todo lo que harán después, que no fue poco, no los hará más famosos aunque definitivamente sí más ricos.

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