Senadores demócratas presionaron el martes 11 de enero al gobernador Charlie Baker para que adopte una postura más contundente con respecto al COVID-19, establciendo diferentes medidas para reducir los problemas que podrían surgir tras el repunte de casos en el estado.

Durante una sesión, el gobernado y la secretaria de Salud, Marylou Sudders, fueron señalados y cuestionados por el manejo de la pandemia en medio del regreso a clases presenciales. Legisladores argumentaron falta de medidas suficientes para reiniciar «con garantías» las actividades académicas, por lo que exigieron impulsar la distribución de pruebas de COVID-19, mandato de mascarillas y mayor difusión de información acerca de las vacunas.

“Una de las cosas que sería enormemente útil es que esté más presente”, le dijo la senadora Cindy F. Friedman a Baker.

Friedman, una demócrata de Arlington, citó las sesiones informativas diarias que Baker realizó en 2020 y señaló que no fueron útiles para las comunidades de Massachusetts.

“Estoy totalmente involucrado en esto”, respondió Baker, refiriéndose a los esfuerzos para impulsar a las personas a que vacunen a sus hijos.

La Senadora Joanne M. Comerford, presidenta del Senado del Comité sobre COVID-19 y Preparación y Manejo de Emergencias, consideró deficientes los planes de Baker para repartir test gratis de coronavirus y establecer estrategias claras para las escuelas.

Baker, por su parte, comentó que el programa de pruebas de Massachusetts es uno de los más grandes del país, y dijo que las tasas de transmisión son bajas en las aulas.

“No voy a permitir que la gente perpetúe la idea de que las escuelas no son seguras. Porque lo son”, dijo Baker.

Baker en las últimas semanas ha tomado ciertas decisiones para combatir la aparición de variante Omicrón, sin embargo, ha dejado claro que no tiene planeado establecer restricciones o mandatos más estrictos como los de anteriores fases de la pandemia.

El gobernador hace un mes anunció la distribución de 2.1 millones de pruebas caseras de COVID-19 para las comunidades más afectadas, y el martes 10 de enero indicó que el estado repartirá 26 millones más en los próximos tres meses, con el objetivo entregarlas a escuelas K-12 y guarderías.

También desplegó la Guardia Nacional a fines de diciembre para ayudar a los hospitales que luchan con la escasez de personal, mientras ordenó cancelar cirugías no esenciales para evitar el colapso del sistema de salud.

Sin embargo, los médicos y los funcionarios de salud pública le han pedido a Baker que establezca más medidas, sobre todo para impulsar la vacunación. Actualmente, Massachusetts tiene una de las tasas de vacunación más altas entre todos los estados. 

Por su parte, Baker defendió el alcance de la vacuna en el estado, pero estuvo de acuerdo en que aún se puede realizar un esfuerzo mayor. «Estoy de cabeza en eso (ampliar la vacunación)», dijo.

El martes fue la primera vez que Baker testificó ante el panel desde principios del año pasado, cuando cuestionaron el lanzamiento del proceso de vacunación contra el COVID-19 durante un par de audiencias en febrero y marzo. 

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