Una fila de personas esperan en el centro de salud de la calle Bowdoin para realizarse la prueba de COVID-19. Foto: Jesse Costa de WBUR.

Por Callum Borchers de WBUR traducido al español para El Planeta

Las imágenes de personas haciendo fila para hacerse la prueba del COVID-19 se han vuelto tan comunes que la explicación del director ejecutivo de CIC Health, Tim Rowe, puede ser sorprendente.

En muchos casos, no hay escasez de pruebas, sino de sitios y de personas para operarlos.

«Realmente es solo el trabajo de logística y de atención médica para levantar lugares de pruebas, contratar personal y todo eso», dijo Rowe.

La empresa de Rowe es una de las que ha administrado estatalmente las clínicas de vacunación y pruebas en Massachusetts, él esperaba que esos contratos ya estuvieran finalizando, en vez de estar reforzándolos.

En el otoño, antes de que surgiera la variante ómicron, la demanda en los centros de pruebas de CIC Health se había reducido notablemente. La empresa redujo el personal y dejó que expirara un contrato de arrendamiento en Cambridge.

«Realmente es solo el trabajo de logística y de atención médica para levantar lugares de pruebas, contratar personal y todo eso».

Tim Rowe, director ejecutivo de CIC Health.

Rowe dice que entiende por qué la gente dudaría de la decisión de no mantener la infraestructura más grande de puebas en la región.

«En retrospectiva, es muy claro, ¿verdad?», dijo. «Pero si hubieses preguntado en noviembre si a alguien le importaba, nadie lo estaba».

Rowe dijo que CIC Health ahora está repentinamente «contratando como loco» y considerando nuevos sitios de prueba. Pero ese proceso lleva tiempo.

Mientras tanto, algunas personas están buscando pruebas donde sea posible encontrarlas.

La fiesta de Fin de Año en Boston, duplicó la oportunidad para hacerse la prueba o vacunarse. La clínica móvil del centro de salud de la calle Whittier fue más popular, a ratos, que cualquier camión de comida en Copley Square durante la fiesta The First Night.

«La misión de nuestro programa de salud móvil es eliminar las barreras: el transporte, la accesibilidad, las horas de trabajo de las personas, las molestias», dijo Frederica Williams, directora ejecutiva del centro. «Encontrarse con las personas donde están», agregó.

Hacerse la prueba no es un desafío para todos. Muchas personas acceden a las pruebas de rutina a través de sus empleadores o en las escuelas. Pero otros dependen de las opciones públicas, como los 38 centros de pruebas gratuitas administradas por el estado.

La senadora estatal Jo Comerford dijo que eso podría no ser suficiente.

“El estado realmente tiene que expandirse, como lo hicimos al comienzo de esta pandemia, con un mayor acceso a las pruebas”, agregó.

Sin embargo, por ahora, la administración Baker no planea abrir más centros de pruebas. En cambio, está agregando personal y extendiendo las horas de operación en las ubicaciones existentes. El estado también ha distribuido algunos kits de prueba rápidas para el hogar a ciudades y pueblos seleccionados.

Las largas filas para las pruebas también han sido un problema en otros estados. La Casa Blanca anunció planes para abrir locaciones de pruebas federales adicionales en otros seis estados, incluido Maine.

Algunas ciudades y pueblos también están tratando de aumentar más las pruebas. Los funcionarios de Boston dijeron que planean abrir al menos tres nuevas locaciones de pruebas de COVID-19 para mediados de enero.

Steve Brown y Walter Wuthmann de WBUR contribuyeron para este reportaje.

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