Maduro durante un discurso en el Palacio de Miraflores | Bloomberg photo by Carlos Becerra

Por Dr. Carlos Ponce – Lecturer John Hopkins University and Northeastern University | @ceponces

Luego de una caída en picada por dos décadas, con la destrucción de todo el aparato productivo, el derroche en corrupción de billones de dólares de rentas petroleras y la borrachera saudita de una nueva elite “revolucionaria”, sumado a la violencia política y social, crimen y destrucción de toda la institucionalidad; Venezuela pareciera que esta llegando a una falsa “normalidad”. Imágenes de recuperación y propaganda de “normalidad” con una seudo recuperación económica. Pero no todo lo que brilla es oro.

Si hay algo efectivo del Chavismo-Madurismo es la adaptabilidad y la sobrevivencia bajo todos los escenarios negativos. Chávez se aprovechó de la dialéctica anti-Estados Unidos y de las apetencias corruptas de los militares y políticos venezolanos para impulsar una falsa revolución, sobrevivió gracias a las contradicciones de la oposición y al protectorado de una nueva elite política que logro fomentar y financiar en la región. Nicolas Maduro, el más inculto y tosco de los aliados de Chávez, fue el “elegido”, muy en contra de otros allegados a Chávez. Maduro ha navegado todas las adversidades externas e internas, solamente esperando al día siguiente, cansando a los enemigos, dividiendo y corrompiendo.  El manejo masivo de fondos de corrupción, narco-lavado y destrucción minera le ha dado el poder de seguir comprando las conciencias de opositores, tanto de sus círculos de poder como de la “oposición”.

La falta de política clara de largo plazo y coherente por parte de Estados Unidos para Latinoamérica y en especial para Venezuela, ha dado una ventaja competitiva a Chávez y a Maduro. Las contradicciones internas del Departamento de Estado y del National Security Council, sumado a reacciones de corto plazo incoherentes, y al lobby de factores de “oposición” coaptados por el régimen. Del famoso error del exembajador Maisto de considerar a Chávez como un “líder tolerable” que debe ser evaluado por lo que hace y no por lo que dice; que luego de unos años hemos visto que lo que ha hecho incluso fue peor que lo que dijo. Luego de un funesto rol de Tom Shannon quien abrió miles de posibilidades para un tratamiento con guantes de seda al régimen de Chávez-Maduro. Para luego errores de buen vecino del expresidente Barack Obama o “todas las opciones en la mesa” y el apoyo a “Nardia-Guaido” de Donald Trump. La paciencia y seguridad de las incoherencias y el corto plazo de la “política exterior” de las últimas dos décadas de Estados Unidos, le ha dejado sobrevivir a la “revolución” un nuevo día. Si sumamos al error de Estados Unidos las complicidades de Cuba, China, Rusia, Irán, Turquía, y los carteles criminales regionales, así como una fuerza propagandista de aliados “ideológicos”, a nivel internacional el régimen de Maduro ha tenido una victoria.

A lo interno, una falsa oposición, conformada por partidos políticos venidos a menos, corruptos coaptados por el régimen disfrazados de “alternativas”, ególatras destructivos, un iluso que se cree presidente y un club de improvisados llamado G-4, simplemente se han encargado de minarle la moral a la población. Los testaferros o ladrones del régimen han pagado el show y las redes sociales se han encargado del resto. Repitiendo los mismos errores tras los mismos errores de negociaciones con un régimen criminal y acciones de corto plazo poco planificadas, eso le ha dado siempre la ventaja competitiva al régimen.

Luego de la tierra arrasada de la última década, que ha forzado a casi 7 millones de venezolanos a emigrar a riesgo fuera de un país en ruinas y sin futuro, pareciera haber un cambio en Venezuela. El régimen de Nicolas Maduro ha sido muy efectivo en destruir, pero también de darse cuenta que su única sobrevivencia era dejar al libre mercado encargarse del país.

De las imágenes hace dos años de las tiendas y mercados con los anaqueles vacíos, colas para surtir gasolina y robos/secuestros/violencia diaria; ahora se ven los llamados “Bodegones” surtidos de mercancías importadas en dólares y una cierta tranquilidad en las principales ciudades. Diversos oasis de lujo para las nuevas clases políticas-económicas y dos realidades muy distintas en un mismo país: los contratistas, funcionarios, testaferros y corruptos del régimen viviendo una vida de lujos en dólares, y el resto de la población procurando la sobrevivencia con las migajas que les dejan los “revolucionarios comunistas” en el poder.

Un efecto combinado de las sanciones de Estados Unidos que han forzado a los corruptos del régimen a “invertir” en Venezuela y mejorar la situación de violencia asesinando a cientos de personas en las zonas populares, unido con una gran operación de lavado de fondos ilegales de narcotráfico y corrupción, y la fuerza económica que generan las remesas de más de 7 millones de Venezolanos en el exterior ayudando a sus familiares a sobrevivir, así como un gobierno que dejó de regular o intervenir en la economía dejando a los ciudadanos sobrevivir como puedan. De hecho, la moneda “extraoficial” es el dólar, que se comercia libremente en Venezuela. Hace muchos años que el Banco Central dejó de intervenir en la economía y en los mercados cambiarios, las autoridades aduaneras simplemente se conforman en cobrar comisiones en las importaciones y se acabaron las persecuciones por distribución de productos importados o mercados cambiarios. Millones de dólares del narcotráfico invertidos en construcciones, casinos y otras formas de lavado fácil, en un país sin institucionalidad y sin controles económicos. Todo lo anterior con un férreo control social y político.

Yo lo llamo el “Periodo Especial de Venezuela”, porque al igual que Cuba con la caída del bloque soviético, que generó un corte en el flujo económico de la dictadura, las medidas tomadas por Fidel Castro fueron la dolarización escondida, la apertura a inversiones, motivar las remesas, la distribución entre las elites existentes de los negocios y el impulso al lavado y otras actividades en la Isla. Cuba vivió una aparente recuperación económica entre 1995 y 1999 con la apertura a esas inversiones extranjeras y un modelo de mercado abierto con control político férreo. Este modelo fue considerado forzado para Fidel Castro, quien siempre temió que la apertura económica forzaría la apertura política, y la llegada de Chávez al poder en 1999 y la nueva bonanza petrolera con la actitud de sanguijuela de Castro. El régimen cubano paralizó la apertura y regreso al modelo central controlador de toda la economía, ahora vemos los efectos de “genio” de Fidel Castro y todos los ineptos que han destruido Cuba por los últimos 62 años.

Lo que vemos en Venezuela pudiera ser muy similar, una pseudo apertura motivada por una crisis severa, y la creación de una falsa “normalidad”. Bodegones llenos y un régimen vendiendo un país en “tranquilidad”, muchos queriendo participar o que les toque algo de esa “bonanza” o mejor dicho orgía.

Los que destruyeron la economía, las instituciones y crearon el caos, son los mismos que siguen gobernando. Los seudo empresarios del régimen no saben de negocios, solo saben robar, los militares se acostumbraron al narcotráfico, los opositores a vivir de la sombra del régimen, y Maduro y sus círculos cercanos están demasiado embarrados en asesinatos, corrupción y negocios con carteles, todo eso es una receta para la temporalidad de la falsa recuperación. Pintarle rayas a un burro no lo convierte en cebra, los casinos, bodegones, hoteles y otros aparatos del lavado, y una economía basada en remesas y corrupción no es sostenible. La inversión productiva necesita de estabilidad institucional, y eso es imposible para Maduro y su circulo de ladrones en ofrecer. 

Muchos disfrutan ahora de la orgía sobre las tumbas de los que han muerto o tenido que emigrar por culpa de un régimen criminal, pero esa fiesta es temporal.

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