Los Mets de Nueva York anunciaron este fin de semana al veteranísimo Buck Showalter como su próximo manager. El reputado estratega y analista dejará el retiro, para conducir a los metropolitanos en 2022, 2023 y 2024, al menos. Eso dice su contrato.

Showalter suma 20 temporadas de experiencia como piloto en la MLB. Ha logrado más de 1.500 victorias y es respetado por las legiones de seguidores que han escuchado sus comentarios en la TV.

Porque este técnico ha hecho carrera también delante de las cámaras. Desde su debut en ESPN, pasando por la cadena YES y finalmente MLB Network, su voz y su rostro acompañan desde hace algunos años algunos de los más claros balances del juego y sus protagonistas en las pantallas chicas.

Hasta tuvo una aparición como actor invitado en Seinfield.

Ahora Showalter dirigirá a los Mets, un equipo sediento de triunfos y perseguido por el infortunio y las malas decisiones de propietarios, gerentes y timoneles.

¿Era esa la pieza que faltaba? ¿Podrá el equipo de Flushing Meadows, por fin, poner término a su larga sequía en el Big Show?

Los neoyorquinos no han ganado el Clásico de Octubre desde 1986, cuando derrotaron a los Medias Rojas de Boston. Y antes de eso se coronaron en 1969. No celebran desde hace 35 años y apenas han conseguido dos cetros en seis décadas de existencia.

La falta de títulos contrasta con el palmarés de su compañero de ciudad. Los Yanquis han logrado nada menos que 40 banderines de la Liga Americana y 27 trofeos de la Serie Mundial. Incluso, en medio de la reciente democratización de las Grandes Ligas, que ha hecho tan difícil repetir lauros, los Bombarderos del Bronx exhiben ocho conquistas desde que sus hermanos menores nacieron a la Gran Carpa.

Pero los Mets quieren cambiar eso y están apostando duro en el mercado de agentes libres.

Firmaron al as Max Scherzer, para formar una dupla de ensueño con Jacob deGrom. Sumaron al venezolano Eduardo Escobar para la tercera base. Se hicieron del velocísimo dominicano Starling Marte para el jardín central.

También recuperarán al suspendido quisqueyano Robinson Canó, para formar la llave de dobleplays con el puertorriqueño Francisco Lindor, adquirido hace menos de un año. Y la rotación no luce mal si el venezolano Carlos Carrasco está saludable y acompaña a Taijuan Walker y David Peterson detrás de Scherzer y deGrom.

El magnate Steve Cohen está haciendo buena su promesa de invertir en grande para construir un club altamente competitivo. De acuerdo con los cálculos de Fangraphs.com, su nómina de peloteros llegará a 263 millones de dólares en 2022. Será un récord para la organización.

Los Dodgers de Los Ángeles, en comparación, proyectan pagar 226 millones de dólares en la próxima justa. Los Yanquis, 214 millones. Los Medias Rojas de Boston, 191 millones.

Ya los Mets estaban entre los elencos con mayor presupuesto del beisbol, con 203 millones de dólares en este último campeonato. Pero el salto de un año a otro rondará el 30 por ciento, según las proyecciones de Fangraphs.

Cohen cree que para manejar una maquinaria así es menester entregar el mando a un veterano con ascendente y sabiduría. Y ese hombre es Showalter.

Ciertamente es una personalidad respetada dentro y fuera del terreno. Son dos décadas de experiencia como piloto, con récord positivo y dos premios como Manager de Año.

Otros súper veteranos han reverdecido laureles en los últimos tiempos, con otros equipos. Tony LaRussa acaba de conquistar la División Central de la Liga Americana. Dusty Baker acaba de disputar la Serie Mundial. Son ejemplos que inspiraron a los metropolitanos.

La única duda con Showalter nace de un hecho que le ha perseguido toda su vida. A pesar de haber dirigido importantes grupos de peloteros, jamás ha podido ganar una sola serie de playoffs. Nunca. Su única sonrisa en la acción decisiva de octubre fue vencer en el juego del wildcard de la Americana, en 2012.

Su fama es la de ser un arquitecto que construye obras que luego otros inauguran, quedándose ellos con la buena fama. Le pasó con los Yanquis, a los que dejó en 1995 con casi todo listo para iniciar la dinastía que empezó en 1996, ya con Joe Torre a cargo. Le pasó con los Diamondbacks de Arizona, a los que dirigió hasta 2000, para verlos alzar el trofeo al año siguiente bajo las órdenes de Bob Brenly.

En su último trabajo, con los Orioles de Baltimore, la oficina tuvo la paciencia de dejarle erigir una divisa competitiva, la última que ha tenido esa franquicia. Tomó las riendas de los oropéndolas en 2010 y a partir de 2012 los metió en la postemporada en tres de cinco torneos.

Ahora vuelve a comenzar. Toma un clubhouse que se asume listo para ganar el Este de la Nacional. No le faltarán las estrellas ni los millones de dólares para seguir sumando piezas. Cohen quiere ganar. Y quiere ganar ya.

Pocas novenas tienen la fama de los Mets. Siempre postergados, siempre invirtiendo mal. Protagonistas de más historias de desatinos que de celebraciones.

Showalter tiene una amplia hoja de servicios y cuenta solo 65 años de edad.

Jack McKeon ganó su anillo con los Marlins de Florida en 2003, a los 72, exactamente dos décadas después de iniciar su carrera como timonel en la MLB.

Quizás Showalter aún esté a tiempo. Quizás esta sea, por fin, la tan esperada oportunidad de hacer lo único que le falta en el beisbol: jugar, por fin, y ganar la Serie Mundial.

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