“Los consumidores están siendo un poco más cautelosos”, dijo el economista Gregory Daco. | Foto Efe.

El aumento de los precios de la gasolina y los alimentos ha llevado a los estadounidenses a comprar menos en otras categorías. Expertos temen que la inflación, junto con una nueva ola de COVID-19, podría estar desacelerando el crecimiento económico.

Los datos: Las ventas minoristas subieron un 0,3% en noviembre en comparación con octubre, informó este miércoles el Departamento de Comercio. La cifra quedó muy por debajo del 0,8% pronosticado por los economistas. También es una desaceleración significativa desde el pico de 1,7% registrado el mes pasado, cuando los estadounidenses iniciaron las compras navideñas.

  • Los incrementos en las ventas reflejaron los crecientes precios del combustible y alimentos: las estaciones de servicio registraron un aumento de 1,7%. El gasto en restaurantes y bares subió 1% y en las tiendas de comestibles un 0,9%.
  • En noviembre los precios al consumidor en general aumentaron un 6,8% interanual, el mayor incremento en casi cuatro décadas, informó el Departamento de Trabajo la semana pasada.
  • Los precios de la gasolina se han disparado casi un 60% desde el año pasado, mientras que en los alimentos han subido un 6%.

¿Por qué es importante? El gasto en categorías clave de vacaciones se redujo considerablemente desde octubre, cuando muchos minoristas comenzaron a presentar ofertas anticipadas del Black Friday. Las ventas de las tiendas departamentales se desplomaron un 5,4%, mientras que los locales de electrónica y electrodomésticos registraron una disminución del 4,6%.

  • Los economistas argumentaron que las nuevas preocupaciones sobre la salud ante la variante ómicron, que se descubrió justo antes del Black Friday, han contribuido a la desaceleración del crecimiento de las ventas.
  • Aun así, las ventas minoristas generales aumentaron un 18,2% en comparación con 2020.

¿Qué dicen? “Los precios obstinadamente más altos, que los consumidores habían ignorado en los últimos meses, finalmente están afectando los presupuestos familiares”, dijo Matthew Sherwood, economista global de la Economist Intelligence Unit.

  • “Si bien las tiendas de comestibles todavía tenían un negocio en auge, es revelador que las ventas de muebles y artículos para el hogar estuvieran estancadas y que las tiendas de electrónica y electrodomésticos vieron caer las ventas”, añadió Sherwood.
  • “Los consumidores están siendo un poco más cautelosos”, señaló Gregory Daco, economista jefe para Estados Unidos de Oxford Economics. “Sabemos por experiencia previa que siempre que hay una nueva ola de COVID-10, tiende a haber más reservas sobre el gasto”.

Fuente principal de la noticia: The Washington Post.

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