Los bancos de alimentos reportan que tienen que dar más comida en la actualidad, a algunas familias por primera vez y a personas mayores de edad, a medida que las donaciones de alimentos y los voluntarios se vuelven más escasos, entre otros problemas. Esto en el contexto de la temporada navideña y a casi dos años de la pandemia del COVID-19.

El contexto: El hambre en Estados Unidos alcanzó su punto máximo en diciembre de 2020 y ha disminuido lentamente desde entonces, según las encuestas del Censo, pero hay bancos de alimentos, despensas y comedores populares del país que reportan un aumento de los beneficiarios.

  • En una encuesta realizada en octubre a los 200 bancos de alimentos de la organización sin fines de lucro Feeding America, la red nacional más grande de su tipo, el 85% informó haber visto un incremento o la misma cantidad de personas que buscaban comida en comparación con el mes anterior.
  • “Nos estamos preparando para el 2022”, dijo Katie Fitzgerald, presidenta y directora de operaciones de Feeding America, a propósito del aumento en la demanda de alimentos.
  • El número de estadounidenses que reciben cupones de alimentos también aumentó en 20 mil entre agosto y septiembre; y ahora es de 40,8 millones de personas, según los datos más recientes del Departamento de Agricultura.

¿Por qué es importante? Además de alimentar a más personas, los bancos de alimentos se enfrentan a desafíos sin precedentes con el aumento de precios de la comida, los problemas de la cadena de suministros, la disminución de voluntarios y las contribuciones más limitadas por parte del gobierno federal.

  • El costo de transportar alimentos donados ha subido más de 20% este año, dijo Fitzgerald. Además, para compensar la escasez de donaciones, los bancos de alimentos de Feeding America han comprado un 58% más de alimentos en el año fiscal 2021 para tratar de satisfacer las necesidades de más de 38 millones de personas que enfrentan el hambre, cifra que incluye a casi 12 millones de niños.
  • En los bancos de alimentos de Estados Unidos también hay nuevos rostros en las filas. En el oeste de Ohio, un número significativo de personas necesitadas no había buscado ayuda anteriormente, argumentó Tommie Harner, director ejecutivo del West Ohio Food Bank.
  • Entre 17 mil y 20 mil nuevas familias nunca habían estado en una despensa o centro de distribución dentro de su área de servicio, comentó Harner.
  • Pero ahora las cosas han cambiado. Muchos son abuelos que crían a sus nietos con ingresos fijos y han visto subir el precio de los alimentos, los medicamentos, la calefacción y la electricidad, agregó.
  • Este fenómeno también ha sido evidente en el área metropolitana de Washington en el Capital Area Food Bank, que todavía atiende a un 50% más que durante los tiempos previos a la pandemia, según la directora ejecutiva Radha Muthiah.

¿Qué dicen? “Es posible que hayan planeado bien su jubilación basándose en lo que habían visto como el costo de vida”, dijo Muthiah. Sin embargo, el aumento de precios puede haber cambiado la situación financiera de las personas y “hacer que tengan más inseguridad alimentaria o que tengan inseguridad alimentaria por primera vez”.

Fuente principal de la noticia: The Washington Post.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.