El presidente Joe Biden anunció la semana pasada que las pruebas rápidas de coronavirus eran un pilar de su plan para luchar contra la variante ómicron, posiblemente más transmisible y confirmada en al menos 21 estados del país

Pero casi un año después de la llegada de Biden a la Casa Blanca, la disponibilidad de pruebas de coronavirus de bajo costo, que arrojan resultados en tan solo 15 minutos, sigue siendo una promesa incumplida en grandes franjas del país.

En contraste, en países como Gran Bretaña y Singapur el gobierno compró los kits la primavera pasada y distribuyó millones de ellos gratis o a bajo costo.

El contexto: Muchas personas en los Estados Unidos no pueden encontrar las pruebas en internet o en tiendas minoristas porque los kits a menudo están agotados y cuando los ven, es posible que los consumidores no puedan comprarlos en cantidades debido al costo, generalmente alrededor de $25 por un paquete de dos.

  • Eso hace que no sea práctico instar a todos los estadounidenses a incorporar las pruebas en sus rutinas diarias, especialmente antes de ir al trabajo, viajar o reunirse en el interior con familiares y amigos, como aconsejan ahora muchos expertos en salud.
  • En algunos estados, los problemas de la cadena de suministros también han afectado la disponibilidad de las pruebas para los estudiantes y residentes de centros de atención a largo plazo, refugios para personas sin hogar y cárceles.
  • Un tema recurrente en una llamada de los oficiales de salud estatales la semana pasada “fue el desafío a nivel estatal de obtener pruebas rápidas”, aseguró Nirav D. Shah, director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Maine.
  • Los funcionarios de Maine, Kansas, Carolina del Norte y Washington se encuentran entre los que se han quejado de las dificultades para adquirir suficientes kits de prueba y la necesidad de más fondos federales con el fin de ayudar a los estados a comprarlos.

¿Por qué es importante? Uno de los mayores errores al principio de la pandemia fue subestimar el impacto de los contagios asintomáticos o presintomáticos. Las pruebas rápidas pueden identificar a esas personas y, si se usan ampliamente, ayudan a detener las cadenas de transmisión que convierten los brotes virales en conflagraciones, sostienen los expertos en salud.

  • La disponibilidad y el alto costo de las pruebas rápidas son los inconvenientes más recientes en una lista de problemas de casi dos años, socavando los esfuerzos de dos administraciones para frenar la propagación del virus y mantener abiertas las escuelas y negocios.
  • “Nuestra infraestructura de pruebas ha sido terrible desde el primer día de la pandemia”, denunció Eric Topol, director del Instituto de Investigación Traslacional Scripps.
  • Topol agregó que la producción nacional de test de diagnóstico ha superado constantemente la necesidad de ellas.

¿Y ahora qué? Si bien la administración de Biden ha tardado en su compromiso de aumentar la oferta de pruebas rápidas, ha tomado medidas para aumentar su disponibilidad en los últimos meses.

  • Se han invertido miles de millones de dólares para comprar las pruebas directamente a los fabricantes. Los expertos en salud pública dan la bienvenida a esas iniciativas, pero dicen que es necesario hacer más.

Fuente principal de la noticia: The Washington Post.

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