Varios legisladores estadounidenses presentaron el jueves 9 de diciembre, un proyecto de ley con el propósito de prohibir a las aerolíneas «imponer tarifas que no sean razonables y proporcionales a los costes en que incurran las compañías aéreas», señala un comunicado de prensa.

Este proyecto bicameral, impulsado por los senadores Ed Markey y Richard Blumenthal, junto a los congresistas Steve Cohen y Jesús García, eliminaría o limitaría a una cierta cantidad, el cobro de tarifas por cancelación de vuelos, equipaje facturado, selección de asientos y cambios de vuelo.

La Forbidding Airlines from Imposing Ridiculous (FAIR) Fees Act También otorgaría al Departamento de Transporte (DOT), la potestad de evaluar y regular «cualquier otra tasa impuesta por una compañía aérea relacionada con un vuelo en el transporte aéreo interestatal», según el texto.

El senador Markey señaló que las aerolíneas no deberían cobrarle demás a un viajero si “necesita registrar una maleta o si unos padres quieren cambiar sus asientos solo para sentarse cerca de sus hijos». Añadió: «Ya no podemos permitir que estas tarifas sigan siendo tan altas como los aviones en los que viajan los pasajeros».

Las compañías aéreas de todo el mundo obtuvieron alrededor de $110 mil millones en ingresos por tarifas en 2019, un 400% más que los $22 mil millones reportados en 2010, dijo Markey. Asimismo, el senador aclaró que el problema existe desde mucho antes de la pandemia, pero que el costo de las tarifas se ha incrementado en los últimos meses, debido a que muchas familias se preparan para volar por primera vez desde que se impusieron medidas relacionadas con el COVID-19.

Los legisladores presentaron anteriormente ante el Senado su FAIR Fees Act en 2016 y 2017, pero no avanzó.

García indicó que las aerolíneas deberían «hacer lo correcto» y reducir las tarifas, incluso si la legislación no se convierte en ley porque “el año pasado recibieron ayuda tras la pandemia, a diferencia de otras industrias, fueron miles de millones de dólares».

Señaló que «las familias de la clase trabajadora, especialmente las de las comunidades latina y afroamericana, se ven afectadas de manera desproporcionada (…) es momento de poner a los viajeros en primer lugar, ellos no merecen menos que eso»

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