El slugger cubano Yasiel Puig, otrora figura protagónica en el lineup de los Dodgers, probará suerte en el beisbol de Corea del Sur, casi tres años después de su último juego en la MLB.

Puede que en su nuevo destino encuentre el camino a las Grandes Ligas.

Puig nunca ha negado que su anhelo es regresar al Big Show. El antillano incluso tenía contrato para reportarse a los Bravos de Atlanta en 2020. Pero nunca se presentó, tras dar positivo por covid-19.

Desde entonces ha jugado en México, en República Dominicana y ahora pone proa al Lejano Oriente.

La agencia de noticias Yonhap News reportó la novedad la noche de este miércoles, hora del Este de los Estados Unidos. Puig firmó contrato con los Héroes de Kiwoom y se alista para su primera experiencia en la pelota asiática.

No es un mal convenio. De acuerdo con el periodista Jeeho Yoo, su sueldo de 1 millón de dólares es la máxima cifra a la que puede aspirar un extranjero en su primer año en la KBO.

La KBO es la Korean Baseball Organization, la MLB de Corea de Sur.

Se trata de un circuito competitivo, que cuenta con 10 equipos y que, estableciendo paralelismos, pudiera compararse con un nivel entre Clase A avanzada y Doble. Eso sí: con gran colorido y estadios llenos.

Allá tratará Puig de encontrar la mejor versión de sí mismo. Esa que le puso entre los mejores prospectos del beisbol, allá por 2013, y que luego le convirtió en sensación con Los Ángeles.

EL DESAFÍO DE PUIG

¿Tiene este orgullo de Cuba las herramientas y condiciones para volver a la Gran Carpa?

Sus últimas experiencias han sido irregulares. Así que esa respuesta debe labrarla él mismo en el terreno.

No le fue mal en Cleveland, en su última participación en las Ligas Mayores. Llegó a los Indios en un cambio de mitad de campaña, en julio de 2019, y ligó para .297/.377/.423.

Vino luego su acuerdo con los Bravos, que nunca pudo cumplir. Trató de recuperar el tiempo perdido en LIDOM, con los Toros del Este, y no le fue especialmente bien (.231/.500/.308 entre lesiones que le limitaron a cinco compromisos). Pero luego brilló en México, hace meses, cuando recibió otra oportunidad.

Con el Águila de Veracruz puso promedios de .312/.409/.517, con 11 jonrones y un estupendo OPS de .926. Pero luego, en otra corta pasantía por Dominicana, dio apenas seis hits en 34 turnos con los astados.

En México también dio muestras de su carácter. Porque Puig se involucra en peleas de cuando en cuando, algo que ha ensombrecido su trayectoria y su talento.

Le pasó con los Dodgers, le pasó con los Rojos, le pasó con el Águila. No puede permitirse que le pase en Corea del Sur.

Los orientales son estrictos en todo lo relacionado con la disciplina. Exigen a sus jugadores, nativos o extranjeros, que representen a sus clubes en todo momento.

EL EJEMPLO A SEGUIR

Será ese otro desafío para Puig. Mantener la cabeza fría y llamar la atención de los scouts con sus batazos y atrapadas.

Esto último no es imposible. Marcus Thames trituró el pitcheo de la KBO después de abandonar la MLB y consiguió, gracias a ello, un contrato multimillonario con los Cerveceros de Milwaukee.

Thames tenía 29 años de edad por aquel entonces, en 2016. Puig acaba de cumplir 31, este 7 de diciembre.

¿Quién duda del talento bruto del antillano? Recibió puntos en la votación para el Jugador Más Valioso en sus primeras dos temporadas en las Grandes Ligas y fue segundo en el conteo del Novato del Año en 2013.

Por entonces era la gran noticia en la Liga Nacional, un slugger capaz de causar impacto en todas las áreas del juego.

Todavía quiere revivir aquellos buenos y no tan viejos tiempos. Y tratará de reencontrar el camino en las antípodas, donde nace el Sol cada día y dónde será una de las principales atracciones del campeonato venidero.

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