Un extraño efecto a largo plazo del COVID-19 causa asombro y temor para cientos de sobrevivientes de la enfermedad. Se trata de la distorsión de los olores, a menudo temporal, conocida como parosmia.

Las personas con parosmia suelen percibir olores muy distintos, por lo general de forma desagradable, explicó Richard Doty, director del Centro del Olor y el Gusto de la Universidad de Pensilvania, a The Washington Post. Esto inicia cuando los pacientes están en recuperación del COVID-19 y comienzan a recobrar el sentido del olfato.

El contexto: Las redes sociales se han llenado de relatos de personas que padecen parosmia o una distorsión relacionada llamada fantosmia, que hace que la gente perciba olores que en realidad no están allí. El fenómeno no es algo nuevo, pues se describió desde el año pasado cuando comenzó la pandemia, pero aún se desconoce mucho de este efecto. 

  • Hay quienes dicen que perciben el humo de cigarrillo dondequiera que van. Otros no pueden identificar un olor fétido que constantemente sienten. 
  • Jennifer Spicer, de 35 años y médico de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory en Atlanta, quien estuvo expuesta al nuevo coronavirus por medio de un paciente, describió su parosmia.
  • Narró a The Washington Post que los aromas del ajo y la cebolla, que antes le parecían deliciosos, ahora son intolerables. También percibe el olor de la carne como si estuviera podrida y la pasta de dientes de menta tuvo que cambiarla por una con sabor a chicle.
  • Andrew Lane, director del Sinus Center en Johns Hopkins y profesor de otorrinolaringología en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins, explicó a Fox News que la parosmia no es exclusiva del COVID-19, pues también la pueden padecer quienes contraigan otras infecciones virales, presenten lesiones cerebrales, tumores en la cabeza o esclerosis múltiple.

¿Por qué es importante? La parosmia afecta la calidad de vida… Richard Doty aseguró que en diversas formas es más extenuante que perder el olfato. Entre las distorsiones del olor, quienes tienen parosmia pueden percibir un olor fecal en todo. Los aromas de alimentos y bebidas (incluso el agua) se pueden convertir en repugnantes, pues el sabor está vinculado con el olfato.

  • El año pasado se realizó un sondeo internacional, publicado en Chemical Senses, que reveló que alrededor de 7% de unos 4 mil encuestados diagnosticados con COVID-19 experimentaron una distorsión del olor.
  • Se desconoce qué proporción de pacientes de COVID-19 pueden sufrir de parosmia, pero puede ser un número significativo, según Turner. Incluso la condición varía drásticamente de una persona a otra.

¿Qué dicen? En una publicación en Instagram realizada recientemente por El Planeta, medio aliado de El Tiempo Latino, las personas con parosmia contaron sus experiencias. Esto es lo que dijeron.

  • “¡Hace ya casi un año que tuve COVID-19 y el olfato me cambió por completo! El café me huele a pescado, el tabaco a café, los perfumes amaderados huelen a cartón mojado (¡los regalé todos!). Y a veces me toma un par de días identificar olores nuevos, sobre todo de jabones o perfumes”, expresó la cantante Gaby Cotter.
  • “Lo tuve (parosmia) a los tres días de tener COVID-19 y en una semana desapareció, tuve el sabor metálico”, contó Hazel Salas.
  • “Tuve COVID-19 en abril de 2020 y aún sigo con mi olfato dañado. No he vuelto a oler el exquisito olor del café, las comidas todas huelen igual y es un olor raro. Ya fui donde el otorrinolaringólogo y si me dijo que tengo mis membranas inflamadas, me dio un tratamiento y no funcionó, sería bueno saber que más se puede hacer”, señaló Cruz Hernández.
  • “El café es en realidad lo más triste para mí, porque realmente disfruto tomar una taza de café por la mañana”, contó la doctora Jennifer Spicer.

¿Y ahora qué? Los expertos enfatizaron que quienes experimentan parosmia no deben entrar en pánico. Aunque el proceso de regeneración de las células olfativas es “muy variable”, el fenómeno generalmente va desapareciendo a medida que las personas van recuperando por completo su función olfativa.

  • La investigación sobre la parosmia y las secuelas de la pérdida de olfato relacionada con el COVID-19 se encuentra en “una etapa muy inicial”, señaló Danielle Reed, directora asociada del Monell Chemical Senses Center. Ella y otros especialistas señalaron que hay formas de reducir los efectos negativos de las distorsiones del olfato y ayudar al proceso de recuperación.
  • En el reportaje de Fox News, sin embargo, advierten que no hay una solución confirmada hasta el momento. Algunos cuidados son solo temporales.
  • Hay un “entrenamiento del olfato” que ha sido recomendado para las personas con parosmia y podría ser beneficioso, porque en teoría ayudaría a sus cerebros a volver a realizar las conexiones correctas entre los olores.
  • El “entrenamiento” implica olfatear diferentes olores, al menos dos veces al día durante 10 a 15 segundos a la vez durante el transcurso de semanas. Los aromas más comunes utilizados para el entrenamiento suelen ser rosa, limón, clavo y eucalipto.
  • Otras posibles soluciones son más temporales, como por ejemplo encontrar formas de tapar la cavidad nasal.
  • Algunas personas cuyo trastorno se activa con la comida y las bebidas y tienen problemas para comer por la parosmia, han resuelto el problema colocando una bola de algodón mojada en sus narices.

Fuente principal de la noticia: The Washington Post.

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