Este domingo en entrevista en Meet the Press, el director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés), Francis Collins, aseguró que «es posible» que la variante ómicron no sea la última cepa que conozcamos derivada de la pandemia del COVID-19.

El especialista agregó que el origen de la cepa pudo haberse desarrollado en una persona inmunodeprimida cuyo organismo no logró combatir por completo el virus.

¿Qué dicen?: “Ciertamente es posible que esta no sea la última variante emergente que atraerá mucha atención y mucha preocupación. Éste tiene la mayor cantidad de mutaciones que hemos visto hasta ahora, con alrededor de 50 mutaciones en comparación con el original», dijo Collins.

  • Sobre su origen, detalló que “permaneció en el sistema tal vez durante meses en esa persona hasta que finalmente lo superaron”.
  • “Esa es, por supuesto, una situación perfecta para que el virus pueda detectar mutaciones adicionales en el camino. En la medida en que eso seguirá sucediendo, si no tenemos la protección inmunológica adecuada en todo el mundo, probablemente veremos algo», añadió. 

El contexto: Las declaraciones de Collins llegan en medio de las constantes investigaciones por parte de la comunidad científica para aprender más sobre la variante ómicron, su impacto, contagio y si las vacunas desarrolladas hasta la fecha son capaces de generar inmunidad en el organismo para evitar complicaciones.

  • En Estados Unidos, hasta el sábado se confirmaron casos en al menos 11 estados; no obstante, se estima que la cepa se ha extendido más allá.
  • Estados Unidos impuso restricciones de viaje a ocho naciones del continente africano desde el pasado lunes, dos días antes de que se detectara el primer caso en el país.
  • También se implementaron nuevos y más estrictos requisitos para los viajeros que deseen ingresar a territorio norteamericano.

Fuente principal de la noticia: The Hill

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