Este fin de semana millones de personas retrasaron sus relojes en Estados Unidos a fin de retomar el horario de invierno salvo en Arizona y Hawái, que son los únicos dos estados que no hacen el cambio.

La modificación en los relojes ocurre en primavera, cuando se adelanta una hora, y en otoño, cuando se atrasa. Así está establecido cada primer domingo de noviembre, según el Departamento de Transporte. Pero esta práctica puede generar cambios importantes en el ámbito de la salud. Aquí te explicamos cómo, por qué y las acciones que puedes tomar.

El contexto: Estos cambios de horario comenzaron con el fin de optimizar las horas de luz natural, de acuerdo con The Old Farmer’s Almanac. En Estados Unidos, sin embargo, iniciaron para disminuir el uso de energía durante la Primera Guerra Mundial, reseñó el portal Everyday Health.

  • Desde 2015, al menos 19 estados han solicitado terminar con el horario de verano, para lo cual han propuesto proyectos de ley. La hora extra de sueño puede impactar de forma negativa en la salud de las personas, según expertos médicos.
  • Los cambios físicos y mentales y las actividades del cuerpo siguen un ciclo de 24 horas; y atrasar el reloj afecta los ritmos circadianos como son conocidos estos ritmos fisiológicos.
  • Por ejemplo, los ritmos circadianos ajustan el sueño, el momento de despertar y la alimentación, con base en señales como la luz solar. Se recomienda que las personas tengan rutinas a la misma hora todos los días.
  • “La luz solar natural durante el día y la ausencia de luz por la noche ayudan a impulsar nuestra fase circadiana del sueño”, explicó Aneesa Das, experta en medicina del sueño del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio.

¿Por qué es importante? Cuando hay un cambio en la rutina los ritmos circadianos se modifican ligeramente, incluso al tratarse de solo una hora. Esto puede alterar la sincronización de procesos como el sueño, la digestión y el funcionamiento cardiovascular, según reseñó Everyday Health.

  • Puede ocurrir que una persona no sienta gran diferencia con atrasar una hora, pero los datos a gran escala evidencian que sí hay un cambio. Por ejemplo, pueden producirse más accidentes y ataques cardíacos, según información de Frontiers in Physiology de 2019.
  • Se confirmó en abril de 2020 que hay un 18% más errores humanos en el ámbito de la seguridad la semana siguiente al cambio de horario de verano en primavera y 5% en otoño.
  • Además, una modificación en los patrones de sueño o exposición a la luz del día puede incrementar los cambios de humor y la posibilidad de tener un trastorno afectivo estacional.

¿Y ahora qué? Hay diversas cosas que las personas pueden hacer para facilitar el cambio de horario, ya sea que se adelante o se atrase una hora, para mejorar la salud física y mental.

  • Se recomienda tener una “higiene del sueño”, esto es seguir una rutina: dormir y despertar a la misma hora todos los días, en lugar de tener una constante modificación de las horas de sueño y vigilia; usar la cama únicamente para dormir y tener relaciones sexuales; evitar consumir cafeína hacia la noche y limitar la exposición a pantallas brillantes hasta 30 minutos antes de acostarse.
  • Una acción simple es cambiar la hora la noche anterior al cambio de horario.
  • Puede tomar luz del sol por la mañana, a fin de regular y mejorar la calidad del sueño por la noche y el estado de ánimo. También está relacionado con menos niveles de depresión.
  • ¡Haz ejercicio! Sirve para mejorar el estado de ánimo, incrementa la sensación de bienestar y distrae de los pensamientos negativos. Pero evita hacerlo cerca de la hora de dormir.

Fuente principal de la noticia: The Washington Post.

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