Este lunes, la Asociación de Policías del estado de Massachusetts reveló que docenas de oficiales presentaron su renuncia luego de que la entidad aplicara mandatos de vacunas dentro del cuerpo de seguridad de la entidad para evitar la propagación de la vacuna del COVID-19.

De acuerdo con la orden ejecutiva del gobernador Charlie Baker, el personal del departamento debe mostrar una prueba de que fue vacunado antes del 17 de octubre. En su defecto, quienes no lo hagan serán despedidos.

Michael Cherven, presidente de la Asociación, indicó en un comunicado que «es lamentable que el gobernador y su equipo hayan optado por imponer uno de los mandatos de vacunas más estrictos del país sin alternativas razonables».

A juicio de Chervin, los efectivo deberían contar con «alternativas razonables» a la obligación de vacunarse contra el brote.

Recientemente, un juez estatal rechazó la solicitud del sindicato de policías de Massachusetts, quien pidieron bloquear el mandato de vacunas contra el departamento.

Según datos del sindicato, cerca del 20% del personal aún no se ha vacunado.

Refuerzo

El director general de Pfizer, Albert Bourla, dijo el domingo que cree que la decisión de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de avanzar primero con las vacunas de refuerzo para los estadounidenses de más edad, población en riesgo y los trabajadores de primera línea fue “muy buena”.

Los refuerzos en Estados Unidos estarán disponibles seis meses después de la segunda dosis, para los mayores de 65 años, los residentes de hogares de ancianos, las personas con condiciones médicas subyacentes y para los que tienen trabajos de alto riesgo de infección, indicaron los CDC esta semana.

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