Cathy García es la administradora de la oficina de permisos para todos los trabajos de excavación y ocupación en las calles de Boston en el departamento de obras públicas de la alcaldía de Boston. García nació en Boston y sus padres son de Guatemala y El Salvador, quienes llegaron a la ciudad hace más de 50 años. “Mi padre vino a Boston buscando una mejor oportunidad de vida y laboral”, contó. Luego, llegó su madre a la ciudad dejando a sus hermanos mayores en El Salvador.

Cathy García durante una jornada de trabajo

García cuenta que lo más difícil para su familia cuando vino a Estados Unidos fue conseguir trabajo, y aprender el inglés. “Trabajaron dos o tres trabajos a la vez para poder apoyar a todos en El Salvador y Guatemala. Unos años más tarde finalmente pudieron calificar para la residencia legal”, dijo.

Ahora García se siente muy feliz de vivir en Boston y le encanta la ciudad. En su trabajo se encarga de supervisar 200 permisos por día para excavación y ocupación que se emiten para todas las obras que se realizan en la ciudad de Boston. “Lo que más me gusta es que cada día es un nuevo proyecto y aprendo algo nuevo”, contó.

La administradora vive en la ciudad con sus dos hijas y cuenta que ha sido una bendición criar una familia en Boston lo cual le ha abierto puertas que sus padres no pudieron tener. “Sé que mi madre está extremadamente orgullosa de todo y agradecida de ver los logros de mis hermanos y míos”, aseguró. Sin embargo, comenta que las familias inmigrantes viven muchos obstáculos en los EE.UU. “Todas las familias latinas enfrentan el miedo a la deportación, a pesar del trabajo duro que realizan. Todas las familias viven la tristeza de dejar a sus familiares en otro país. Mis padres tuvieron que haber sido tratados con más justicia, pero con sudor y lágrimas se convirtieron en ciudadanos legales”, dijo.

Finalmente, la latina comenta que se siente agradecida de trabajar para la ciudad de Boston ya que puede aportar a la comunidad. “Siempre he sido muy abierta y dispuesta a ayudar a las personas, no veo color, raza o género. Desde ayudar con una traducción, a completar planillas y solicitudes, acompañar a un cliente a navegar el internet para pedir una solicitud de permiso. Es una gran sensación cuando recibes un agradecimiento, eso es lo más grande”, dijo.

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