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El colombiano Mateo Mejía acaba de cambiarse a un nuevo trabajo como mesero en un bistró francés en Chestnut Hill, MA. El trabajo paga tan bien que Mejía decidió recortar sus horas de trabajo a la semana para pasar más tiempo con su hija pequeña.
«Los trabajadores de la industria de alimentos y bebidas tienen una ventaja en este momento porque hay muchos sitios contratando», dijo Mejía. «Y ahora mismo, si lo deseas, puedes acceder a cualquier trabajo, elegir lo que quieras hacer, escoger tu horario y hasta pedir un aumento».
Mejía dijo que en las casi dos décadas que tiene trabajando en la industria de la hospitalidad, es la primera vez que los empleados tienen este tipo de flexibilidad.
Con la reapertura económica y el regreso de los clientes, los trabajadores de la industria de servicios están en alta demanda. Muchos negocios quieren reabrir completamente o regresar de las pausas tomadas durante la pandemia. Al mismo tiempo, muchos trabajadores de la industria de la industria de la hospitalidad aún no regresan al trabajo.
La escasez de empleados está ocurriendo a nivel nacional, y ha empujado un incremento repentino de salarios. Según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU., el sueldo promedio nacional para los trabajadores de la industria del ocio y la hospitalidad aumentó un 4% desde febrero, a $18,09 por hora.
“Todo el mundo quiere salir, todo el mundo quiere comer, todo el mundo quiere volver a la vida normal. Pero no hay suficiente gente para servir, cocinar, lavar platos, preparar, hacer todas esas cosas ”, dijo Nick Calias, director culinario de The Lyons Group, una empresa que maneja 21 restaurantes en Nueva Inglaterra y Chicago.
Para abordar el problema, la compañía está ofreciendo nuevos incentivos para atraer nuevos empleados, incluyendo salarios más altos y beneficios adicionales como cuentas de retiro 401k, seguro médico y un bono de $1,000 para los trabajadores que refieran nuevas contrataciones a la compañía.
Pero a pesar de todo esto, ha sido difícil cubrir los puestos que quedaron vacantes a causa del COVID-19. Calias está descubriendo que muchos trabajadores de restaurantes abandonaron la industria o decidieron permitirse el lujo de dejar de trabajar por más tiempo gracias a los beneficios extra, aún vigentes, del seguro de desempleo.
“Recuperar a estos trabajadores va a ser difícil”, dijo Calias. «Vas a tener que pagarles más, ofrecer nuevas oportunidades de crecimiento y tal vez hacer cosas diferentes que no tenías planeado hacer».
Empresas más grandes como Amazon, Chipotle o McDonald’s, están tratando de atraer trabajadores con salarios más altos y bonos de retención. En zonas turísticas como Cape Cod, los supermercados Stop & Shop y algunos restaurantes ofrecen alojamiento para empleados de temporada.
Pero el costo de estos incentivos adicionales es un desafío para las pequeñas empresas, que tienden a operar con márgenes de ganancia mucho más estrechos. A algunos propietarios incluso les preocupa que la escasez de trabajadores los lleve al límite.
“Si el COVID no acabó con nosotros, la falta de trabajadores sí lo hará”, dijo Bessie King, copropietaria de Villa Mexico Cafe, un restaurante familiar en el distrito financiero de Boston.
Su restaurante permaneció abierto durante la pandemia, pero recién hace dos semanas decidió cerrarlo porque no cuenta con suficiente personal para atender a la creciente clientela.
El restaurante, que solía pagar a los empleados $15 por hora, ahora ofrece hasta $ 22 por hora. Aún así, King y su mamá, ambas dueñas del negocio, no están recibiendo ninguna solicitud de empleo.
“Realmente es una catástrofe laboral en este momento”, dijo King. «Si le preguntas a cualquier dueño de restaurante, te dirá que no tiene suficiente personal».
King espera poder reabrir el restaurante en julio o agosto.
Una combinación de factores está impidiendo que los trabajadores regresen a la fuerza laboral, de acuerdo con los economistas. Las causas incluyen dificultades para el cuidado de niños, preocupaciones sobre la exposición al coronavirus, secuelas de salud en personas que sufrieron COVID-19, y cambios de carrera.
Además, algunos trabajadores pueden estar retrasando su retorno al trabajo porque siguen disfrutando de los beneficios de desempleo adicionales instituidos durante la pandemia, que vencen a principios de septiembre.
Para King, los próximos meses serán cruciales, particularmente como propietaria de una pequeña empresa que intenta sobrevivir en una industria complicada.
“Cuando llegue septiembre, habrá menos restaurantes alrededor, más cadenas alrededor porque ellos son los que tienen el dinero a nivel nacional”, dijo King. “¿Y qué nos va a pasar a nosotros como propietarios? ¿a dónde vamos a ir? ¿Qué vamos a hacer para ganarnos la vida?»
Es difícil predecir cuánto durará la escasez de trabajadores, según David Autor, profesor de economía laboral en el MIT. Pero él percibe este fenómeno como algo positivo para la economía.
«Sería beneficioso en muchos sentidos ver que los estándares laborales y la calidad de las condiciones de trabajo aumentaran para una gran parte de los trabajadores estadounidenses», dijo Autor, y agregó que la demanda de empleados se traduce en mejores oportunidades para las personas que más las necesitan, incluidos los trabajadores con antecedentes penales o limitaciones físicas.
Autor reconoce la carga que esto supone para los empleadores, especialmente para los propietarios de pequeños negocios, que probablemente tengan que subir los precios para poder pagar mejores salarios y otros beneficios.
“Con suerte, atraerán a los trabajadores”, dijo. “Esos trabajadores serán productivos, los clientes estarán dispuestos a pagar precios más altos para cubrir esos costos. Y continuarán existiendo».
Una gran pregunta es si esto podría indicar el inicio de un cambio más permanente en el equilibrio de poder entre empleador y empleado. Y la respuesta es «nadie lo sabe», dice Autor.
Mientras tanto, Mateo Mejía, el camarero colombiano, está aprovechando el momento para recordarles a los dueños de restaurantes que no subestimen el valor de sus empleados: «Los buenos empleados aportan dinero, construyen clientela. Son excelentes para su negocio. Es hora de que les ofrezcan más que un mal salario y una comida gratis al final del turno», dijo.

Mejía opina que todo volverá a la normalidad después de que terminen los beneficios especiales del seguro de desempleo. Y, para él, la normalidad significa salarios bajos y beneficios inexistentes.
Por lo tanto, está instando a sus compañeros en las industrias de los servicios a aprovechar este momento para cambiarse a un mejor empleo o pedir un aumento antes de que sea demasiado tarde.