El fútbol sufrió una larga pausa de un año que impidió la celebración puntal de la Copa América. Según el calendario de Conmebol, el evento tenía que disputarse entre los meses de junio y julio de 2020, con Colombia y Argentina como países sede; sin embargo, la pandemia del COVID-19 siguió causando daño en la región. Con la duda sobre si la cita volvería a llevarse a cabo en 2023, la Confederación apuntó a Brasil como anfitrión de última hora, una noticia que aún no ha sido bien digerida.
Esta será la cuadragésima séptima edición del torneo de selecciones más antiguo en la historia del fútbol, una competencia ineludible, pero a su vez una fiesta alterada por un brote que suma millones de muertes en todo el mundo.
Esta vez algunas cosas cambiarán y la presencia de aficionados en los estadios se verá limitada, algo casi inimaginable alguna vez, pero una triste realidad desde hace casi 15 meses.
Mientras, las selecciones no renuncian a su sueño de alzar el trofeo en el estadio Maracaná el próximo 10 de julio.
Cambios de último momento en la Copa América
Cuando el COVID-19 comenzó a generar un desgaste mundial, la idea de poner una pausa por un año a la Copa América era más que sensata; con el optimismo de quienes buscan volver a la normalidad, en la región se esperaba que luego de 365 días todo sería como antes; no obstante, el panorama no vio mayores alteraciones con el paso del tiempo.
Colombia fue el primer país sede en dar un paso al costado. Todo comenzó el pasado mes de mayo, cuando el co-anfitrión solicitó a la Conmebol suspender por otro año la celebración del torneo, pero la respuesta fue negativa desde las oficinas de Asunción.
En ese momento, el país cafetero no solo debía enfocar su agenda en dar marcha a la vacunación masiva, también era noticia en el mundo por las fuertes protestas desatadas tras un decreto tributario desde el gobierno que no causó agrado en la sociedad local.
Sin Colombia, Argentina aparecía como el epicentro del evento, aunque no tardaría mucho en demostrar que no estaba en condiciones de albergar el campeonato. El coronavirus no cedía y las autoridades hacían malabares para bajar los números vinculados a los casos y muertes.
Frente a tantas tribulaciones, la Conmebol confío su máximo torneo a Brasil, cinco veces organizador.
Dudas y rumores
Una vez se hizo oficial que Brasil albergaría la Copa, las críticas no se hicieron esperar. La nación amazónica figura tercera en la lista de países con más casos segunda en muertes por complicaciones vinculadas al brote, por lo que una decisión de este tipo era todo menos coherente.
No obstante, lo más llamativo se hizo sentir desde la propia selección local, pues sus principales elementos que ven acción en clubes europeos manifestaron su desagrado y presionaron por acciones a su entrenador, Tite.
Este último fue objeto de rumores ante el hecho y se llegó a informar que saldría de la dirección técnica de Brasil antes del inicio de la Copa América por decisión del gobierno de Jair Bolsonaro.
El resto de las selecciones participantes confirmaron su intervención en el evento, pero incluso con algunas condiciones. La más llamativa de estas fue la impuesta por Argentina, que si bien disputará el campeonato tendrá su base de operaciones en su propio país.
Aunque ambos países limitan, la Albiceleste tendrá la obligación de viajar un día antes de cada uno de sus juegos y después regresar de manera inmediata a Ezeiza, donde se encuentra su búnker preparativo.
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Local más que favorito en la Copa América
Desde lo deportivo, hay una estadística que hace sencillo pensar en cuál país parte con cierto favoritismo para coronarse. Brasil, que ha organizado la Copa América en cinco ocasiones antes de la que se jugará este año, se ha coronado en cada una de las citas previas.
La fortaleza de su territorio es algo sagrado para el cuadro amazónico, acostumbrado a llegar con el mote de ser el combinado a vencer donde juegue, por lo que saber que la localía es suya inyecta algo extra en el grupo.
En total, Brasil acumula nueve copas, tercero en la tabla histórica que comanda Uruguay (15), seguido por Argentina (14).
Su más reciente experiencia como sede del torneo fue en el año 2019, cuando venció en la final con comodidad a Perú (3-1).
No puede defraudar
Cuando se sortearon los grupos de la Copa América, uno de los conjuntos más fuertes de la zona sonrió. Argentina, sempiterno favorito junto a Brasil en toda justa futbolística, se vio concentrado en el Grupo A con Bolivia, Uruguay, Chile y Paraguay.
Por la actualidad de sus rivales, solo Uruguay aparece como el gran combinado con opciones de hacer tropezar. Bolivia y Paraguay no deberían contar con las herramientas para dar la sorpresa y Chile, aunque ha sabido aguar la fiesta albiceleste en el pasado reciente, especialmente en la copas de 2015 y la Centenario de 2016, ha transitado un camino irregular desde la eliminatoria para Rusia 2018, cita en la que fue uno de los ausentes de mayor peso.
Pero esa misma condición de Argentina podría jugarle en contra.
La Albiceleste ha mezclado actuaciones espectaculares con otras que dejan más preguntas que respuestas en su entorno. La discusión sobre el rendimiento de Lionel Messi con su país vuelve a la mesa cada vez que dice presente en la concentración, mientras la generación de relevo poco a poco se asienta.
Apartando a la estrella del Barcelona de España, figuras como Lautaro Martínez, Lucas Ocampos y Leandro Paredes se erigen como parte de los nuevos pilares de la selección dirigida por Lionel Scaloni.
La primera etapa del torneo no debería ser un problema para ellos; sin embargo, las cosas podrían cambiar una vez trasciendan.
Competencia por el segundo lugar
En el Grupo B las cosas se concentran en una lucha por estar en la más alta posición por detrás de Brasil. Salvo una caída estrepitosa y fuera de todo análisis, los locales tienen la misión y talento para adueñarse de la azotea de la zona; no obstante, sus rivales de turno esperan convertirse en un duro obstáculo para Tite y los suyos.
Uno de sus contrincantes será Perú, finalista en la Copa de 2019 y grupo que ha mostrado lo mejor de su fútbol en las últimas ediciones de la cita. También estará Ecuador, de presente llamativo por el talento joven que conforma su convocatoria.
Con algunas irregularidades, Colombia es otro de los combinados que llega a la Copa América con el norte de armar una alineación lo suficientemente competitiva para lo que resta de eliminatoria rumbo al Mundial de Catar 2022.
En el papel, Venezuela cierra como la selección que tendrá más tareas por resolver si es que desea meterse entre los cuatro de su zona e instalarse en la instancia de cuartos de final. La Vinotinto ha quedado a deber en el arranque del premundial y para su nuevo entrenador, el portugués José Peseiro, este campeonato podría ayudarlo a afianzar su 11 titular de lujo para el resto del camino.