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Una enfermera revisa a Nora Ketter en su habitación del hospital. (Jesse Costa / WBUR)

Lynn Jolicoeur y Lisa Mullins / WBUR

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Hay una paciente que se encuentra en un hospital al norte de Worcester, pero no debería estar allí.

Tiene 75 años y sufre demencia. Una inmigrante liberiana que debería estar en un centro de enfermería especializada. Pero ella no califica para cuidados a largo plazo bajo el programa estatal de Medicaid, MassHealth, debido a su estatus migratorio. Para calificar para esa cobertura, necesita la green card.

Su nombre es Nora Ketter. Básicamente vive en el Clinton Hospital, que forma parte del sistema de salud UMass Memorial. Lleva allí tres años.

Ketter se encuentra entre los cientos de inmigrantes que normalmente se quedan atrapados en los hospitales de Massachusetts, según los defensores de la industria.

«Se merece algo mejor», dijo su hermana, Georgia Dennis. «¿Pero qué puedo hacer? A veces siento que he intentado todo lo que he podido».


Algo estaba mal

En la primavera de 2018, Ketter estaba desarrollando la demencia.

Llevaba algunos años viviendo con su hermana en Worcester. Dennis había hecho todo lo posible por cuidar de ella. Pero Ketter había empezado a deambular.

Un día se subió a un tren a Boston. Un conductor se dio cuenta de que estaba desorientada y llamó a la policía. En otra ocasión, intentó bajar las escaleras del segundo piso del apartamento de Dennis con su andadera.

En un día particularmente malo, Ketter se negaba a comer. Estaba confundida y había tenido problemas gastrointestinales. Dennis llamó a una ambulancia para llevar a su hermana al UMass Memorial Medical Center. Y en el fondo, sabía que sería demasiado arriesgado traer a su hermana a casa de nuevo. Ella le dijo al hospital que no podía.

«Fue muy difícil para mí, saber que fui yo quien la trajo aquí», comentó Dennis.

UMass transfirió a Ketter a su pequeño hospital en Clinton. Ella ha estado ahí desde entonces.


‘Una cuestión de equidad en salud y una cuestión de derechos humanos’

Massachusetts Health & Hospital Association estima que en un año normal, varios cientos de inmigrantes terminan atrapados en hospitales del estado sin poder trasladarse a hogares de ancianos o centros de rehabilitación para recibir atención a largo plazo, esto debido barreras en la cobertura relacionadas con el estatus migratorio.

Algunos defensores dicen que ciertas reglas de MassHealth son especialmente dañinas para algunas poblaciones de inmigrantes ancianos y discapacitados; específicamente, el plan MassHealth Family Assistance, en el que se encuentra Ketter, el cual brinda una cobertura integral para los servicios médicos, pero no cubre la atención extendida que muchas personas necesitan en el futuro.

«Es absolutamente una cuestión de equidad en la salud y una cuestión de derechos humanos», señaló Andrew Cohen, abogado supervisor senior de Health Law Advocates en Boston, quien ha trabajado en el caso de Ketter durante más de tres años. Él lo considera uno de los casos más prolongados que ha manejado en el que se encuentre involucrado un inmigrante que no califica para atención a largo plazo.

El exterior del Hospital Clinton de UMass Memorial Health. (Jesse Costa / WBUR)

Cohen y Dennis dicen que UMass Memorial y su Clinton Hospital dieron un paso al frente para llenar el vacío, y los proveedores de allí aman a Ketter y la cuidan bien.

«El hospital está haciendo absolutamente lo correcto», comentó Cohen. Aun así, teme que Ketter haya dismejorado más rápidamente de lo que lo habría hecho en un hogar de ancianos, porque el hospital no tiene todos los servicios que necesita.

«No tienen el mismo tipo de apoyo a largo plazo que tendría un centro de enfermería especializada para alguien como ella que tiene problemas de memoria», dijo Cohen. «No ofrecen diferentes tipos de programas para los residentes. No están preparados para hacerlo. Ahora ella ya no puede caminar».

Nora Ketter tiene una enfermedad degenerativa de las articulaciones y tiene las manos apretadas con fuerza. (Jesse Costa / WBUR)

Ketter no puede alimentarse sola ni levantarse de la cama. Pasa gran parte de su tiempo acostada en un sillón reclinable, con un pequeño televisor frente a ella. Responde a las enfermeras cuando interactúan con ella, pero su habla a menudo es confusa o incoherente.

Durante las visitas de un periodista al hospital, con el permiso de la familia de Ketter y los funcionarios del hospital, Ketter respondió a un saludo y dijo con voz ronca: «Encantada de conocerte también».

Se rió cuando una enfermera la llamó estrella de rock.


El viaje de Nora

Ketter llegó a los Estados Unidos con una visa de visitante en 1989. Se estaba desatando una guerra civil en Liberia. Su hermana ya había vivido en los Estados Unidos durante más de una década. También estuvo aquí un amigo de Liberia.

Según su abogada de inmigración, Eloa Celedon, con sede en Marlboro, Ketter temía por su seguridad en casa debido a la participación política de su esposo.

Pasaporte liberiano de Nora Ketter. Vino a los Estados Unidos en 1989 con una visa de visitante. (Lynn Jolicoeur / WBUR)

Así que se quedó más tiempo del que permitía su visa. Primero vivió en Nueva Jersey, luego se mudó a Staten Island. Trabajó como auxiliar de enfermería y atendiendo o cuidando hogares, y envió dinero a su esposo y sus seis hijos, según su hermana. Su familia vivió en un campo de refugiados durante mucho tiempo y dependió de sus ingresos.

Una de las hijas de Ketter falleció años más tarde en el conflicto de Liberia. Su esposo murió en 2005.

Como ciudadana liberiana, Ketter ha tenido protecciones del gobierno de los Estados Unidos que le permitieron quedarse aquí, incluido lo que se conoce como  Estatus de Protección Temporal y Salida Forzada Diferida . Pero esperó seis años para solicitar asilo, en lugar de hacerlo dentro de un año como lo requiere el gobierno, según Celedon. No se le concedió asilo y el caso finalmente se cerró.

Hace unos seis años, Dennis se dio cuenta de que algo andaba mal con el sistema cognitivo con su hermana. Así que trajo a Ketter a vivir con ella en Worcester.

Más tarde, Dennis comenzó a trabajar con Celedon para arreglar el estado migratorio de Ketter. Los dos recopilaron todo el papeleo necesario, incluidas más de 1.200 páginas de documentos de los funcionarios de inmigración, indicó Celedon.

La hermana de Nora Ketter, Georgia Dennis, frente a su casa en Worcester. (Jesse Costa / WBUR)

Solicitaron la green card de Ketter hace dos años, enviaron cartas de sus médicos en UMass Memorial y pidieron que el caso se acelerara por motivos humanitarios.

«No hay nada en su caso que levante una sospecha o diga, ‘¿Sabes qué? Se trata de alguien que no merecería un estatus legal'», dijo Celedon. «Todo lo que tienen que hacer es presionar ese botón para obtener la aprobación y poder imprimir esa green card y que así sea residente permanente legal».

Al parece, hay señales de movimiento en la solicitud de la green cad de Ketter. Celedon se enteró recientemente, semanas después de nuestra entrevista, que las autoridades federales se ocuparán de su caso a principios de junio.


«El estatus migratorio no debería ser una barrera»

Ketter calificaría inmediatamente para la cobertura completa de MassHealth que incluye atención a largo plazo, conocida como MassHealth Standard, si obtiene la green card. Pero hay muchos otros inmigrantes que se quedan atrapados en los hospitales de Massachusetts y no tienen ninguna alternativa. Cualquiera que haya inmigrado a los Estados Unidos desde el 22 de agosto de 1996 tiene que esperar cinco años después de obtener la residencia permanente legal para calificar para la cobertura completa.

Cuando un paciente no puede ser dado de alta para recibir atención a largo plazo, los hospitales pagan la mayor parte del costo de continuar cuidando a esa persona, según Massachusetts Health & Hospital AssociationDan McHale, vicepresidente de política y finanzas de la atención médica de la asociación, dijo que eso afecta a todo el sistema de atención médica.

«Creemos firmemente que el estado migratorio no debería ser una barrera para recibir atención», comentó McHale. «La atención, es ciertamente financiada al principio por el hospital, pero se coloca en el sistema de aquí, que se distribuye y se comparte. Esa carga la comparten todos los hospitales del estado».

Las aseguradoras privadas y los residentes de Massachusetts también pagan para financiar esa atención, mediante recargos en las facturas médicas. Y el estado paga una parte. El sistema mancomunado se conoce como Health Safety Net; cubre servicios esenciales de hospitales y centros de salud comunitarios para personas sin seguro y con seguro insuficiente. Puede reembolsar algunos costos de las estadías de los pacientes atrapados que esperan el alta para recibir atención a largo plazo, según McHale. Los hospitales suelen clasificar la atención no reembolsada por la red de seguridad como atención de caridad o cancelarla como deudas incobrables.

«A Massachusetts le gusta verse como un estado innovador en el cuidado de la salud, y de muchas maneras lo es. Pero en nuestro compromiso con la cobertura universal, realmente hemos dejado atrás a esta población».

ANDREW COHEN

UMass Memorial no respondió nuestras preguntas sobre el costo de la atención de Ketter. Según Kaiser Family Foundation, una noche en un hospital sin fines de lucro de Massachusetts cuesta, en promedio, más de $3,000 .

Pero no todos los pacientes inmigrantes que carecen de cobertura para la atención en un hogar de ancianos o en un centro de rehabilitación pueden esperar de manera segura en un hospital. El abogado Andrew Cohen señaló que los hospitales a veces dan de alta a los pacientes para enviarlos a refugios o a familiares que no están equipados para cuidarlos. En casos extremos, los hospitales envían a los pacientes a sus países de origen.

«La mayoría de las veces (estas altas) no son para beneficio de los pacientes», dijo.

Cohen cree que MassHealth puede y debe hacer más por los inmigrantes ancianos y discapacitados como Ketter, que califican para atención médica integral pero no atención a largo plazo. Según la ley federal, los planes de Medicaid deben cubrir la atención a largo plazo en un centro de enfermería especializada o de asistentes de salud a domicilio. Los inmigrantes en ciertas categorías están excluidos de esa cobertura. Aún así, los estados tienen margen para ofrecerlo a través de sus programas de Medicaid. Cohen dijo que él y otros defensores han estado presionando a MassHealth durante varios años para que lo haga.

«Costaría mucho más dinero cubrir a las personas en cuidados a largo plazo en las circunstancias de la Sra. Ketter», indicó Cohen. «Dicho esto, creo que desde un punto de vista moral, es absolutamente lo correcto. Y creo que el estado podría encontrar el dinero para hacerlo si realmente quisiera».

Nora Ketter en su habitación del Hospital UMass Memorial HealthAlliance-Clinton. (Jesse Costa / WBUR)

Otros estados han encontrado una manera, señala Cohen.

«Nueva York y California , específicamente, tienen leyes que permiten que las personas en sus circunstancias reciban este tipo de atención», explicó. «A Massachusetts le gusta verse como un estado innovador en el cuidado de la salud, y de muchas maneras lo es. Pero en nuestro compromiso con la cobertura universal, realmente hemos dejado atrás a esta población».


«No he perdido la esperanza»

La Oficina Ejecutiva de Salud y Servicios Humanos del estado supervisa MassHealth. Los funcionarios del departamento no respondieron a la solicitud de WBUR de una entrevista. Pero una portavoz dijo que MassHealth no sabe cuántos de sus miembros inmigrantes están atrapados en hospitales porque no califican para atención a largo plazo; eso se debe a que MassHealth no factura ningún servicio cubierto hasta después del alta del paciente, según el estado.

La agencia señaló que asegura a aproximadamente 340.000 inmigrantes que no son ciudadanos estadounidenses. Constituyen aproximadamente una sexta parte de los miembros de MassHealth.

El año pasado, el estado comenzó a cubrir 100 días en un centro de atención a largo plazo para inmigrantes con complicaciones de COVID-19, y 100 días, incluso casos no relacionados con COVID, para miembros del plan de salud en el cual Ketter está cubierta.

Según la portavoz estatal, MassHealth tendría que obtener fondos estatales adicionales y aprobación federal para cambios en el plan estatal de Medicaid que extenderían los beneficios de atención a largo plazo a inmigrantes como Ketter.

Nora Ketter recibió flores por su 75 cumpleaños en abril, que fue tres años después de que ingresara en el hospital de Clinton. (Jesse Costa / WBUR)

Entonces, por ahora, las enfermeras, asistentes y médicos de UMass Memorial en Clinton continúan cuidando a Ketter, quien tiene una enfermedad cardíaca y otras afecciones crónicas además de la demencia. Sobrevivió a la neumonía y al coronavirus en el hospital el invierno pasado, según su hermana.

Dennis ora para que Ketter sea trasladada a una instalación con más servicios y actividades, para vivir su vida, sin importar lo costoso que sea.

«Rezo para que ella pueda obtener los papeles que se merece, incluso si se queda en un asilo de ancianos un día, dos días, un mes, sin importar el tiempo que sea … para poder estar en el lugar donde debería estar … . y podamos ir a visitarla todo el tiempo», dijo Dennis.

«Todavía tengo esperanzas. No he perdido la esperanza, porque eso es todo lo que me queda».

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