SUCESO. Los detalles del caso, así como los videos registrados, se conocieron recién la semana pasada. | Foto captura de pantalla del video.

Ángel Zapata Hernández, un hombre de San Diego de 24 años de origen latino y discapacidad mental, falleció el 15 de octubre de 2019 en un incidente similar al de George Floyd, quien murió el 25 de mayo de 2020 mientras estaba en el piso y con la rodilla del oficial de policía Derek Chauvin presionando sobre su cuello.

Durante semanas hubo protestas y disturbios por la muerte de Floyd y contra la injusticia racial, incluso en San Diego, California, donde los manifestantes desconocían que meses antes había fallecido Zapata Hernández en una situación similar.

Zapata murió esposado mientras era sometido por dos empleados de seguridad de la Metropolitan Transit System (Sistema de Tránsito Metropolitano o MTS). Uno de los trabajadores se arrodilló sobre su cuello durante seis minutos y siete segundos. El suceso quedó registrado por las cámaras de seguridad de estos agentes y de la estación del tren.

El video del caso se difundió el lunes 19 de abril, cuando el presidente de la junta del MTS, Nathan Fletcher, y el abogado de la familia Zapata Hernández, Eugene Iredale, informaron un acuerdo por unos 5,5 millones de dólares, reseñó Los Angeles Times. Previamente, el 16 de octubre de 2019, el Departamento de Policía de San Diego informó la muerte en una nota de prensa: pero trascendieron pocos detalles.

Ocultamiento del caso

Hay varias razones por las que el caso se mantuvo oculto durante 18 meses: una de ellas es el estatus de la seguridad del MTS, pues no son policías juramentados ni agentes de orden público y quedaron fuera de legislaciones sobre transparencia policial.

Tampoco hubo videos de testigos ni la difusión de las imágenes de las cámaras de seguridad, por lo que únicamente se difundió una nota de prensa de la Policía de San Diego con escasos detalles. 

“La información inicial proporcionada por los testigos y los empleados de MTS indica que el hombre estaba actuando de manera errática y posiblemente estaba bajo la influencia (…) Testigos no vieron ningún uso de la fuerza por parte de los empleados de MTS más que tratar de mantener al hombre en el suelo mientras pateaba y gritaba”, se lee en la declaración del 16 de octubre de 2019.

La familia informó que la víctima tenía esquizofrenia y tomaba medicamentos diarios, además no querían que se difundiera el video mientras avanzaba la demanda legal a través de una mediación. Posterior a la muerte detectaron trazas de marihuana, pero no de drogas ilegales en su cuerpo.

Tanto Fletcher como Iredale confirmaron los deseos de los familiares de que no se divulgara el video durante el tiempo de la mediación. Incluso se conoció que Claudia, madre de Zapata Hernández, no había visto las imágenes.

Los trabajadores de seguridad del MTS tampoco fueron procesados penalmente. El fiscal de distrito del condado de San Diego, Summer Stephan, consideró que no había pruebas suficientes para probar cargos de asesinato u homicidio involuntario, reseñó Los Angeles Times.

“Nuestra revisión encontró que no se puede demostrar que ningún acto específico realizado por un individuo, o en combinación, haya causado la muerte del Sr. Zapata-Hernández. Tampoco la muerte de Zapata-Hernández resultó como consecuencia natural y probable de algún acto individual”, declaró el fiscal.

Los implicados

La identidad de los empleados de seguridad no fue revelada. Sin embargo, se conoció que los agentes involucrados eran un trabajador del MTS y uno de la empresa Allied Universal, un contratista de seguridad del sistema de transporte. Ambos renunciaron, por motivos distintos al incidente con Zapata.

Trascendió que los oficiales no querían matar a la víctima, sino  que Zapata fue visto deambulando en las vías del tren y, al ser abordado, intentó huir.

De acuerdo con The San Diego Union-Tribune, Claudia aceptó llegar a un acuerdo con la MTS y Allied Universal por 5,5 millones. Por su parte, el Sistema de Tránsito Metropolitano aplicó cambios en las políticas de seguridad: prohibieron las llaves de estrangulamiento, sujeciones carotídeas y el uso de la rodilla para presionar sobre la cabeza, garganta o el cuello de una persona.

La directora ejecutiva de la organización Alliance San Diego, Andrea Guerrero, dijo que la muerte de Zapata -al igual que muchas otras- era innecesaria; pero a su vez este caso fue distinto.

“En este caso, MTS ha hecho lo que es tan raro: ha reconocido su irregularidad, se ha disculpado con la familia y se ha comprometido con reformas de política para que esto no vuelva a suceder”, señaló Guerrero, según reseñó Los Angeles Times.

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