Más de 140 activistas y líderes en la lucha por la justicia racial firmaron un comunicado presentado en el Financial Times en el que pidieron «cambiar las prácticas habituales que sostienen la supremacía blanca en la base de nuestra economía».

Según los activistas firmantes de la carta, las acciones de los administradores activos determinarán si sus manifestaciones de apoyo a las protestas raciales celebradas el año pasado «fueron cínicamente performativas o representativas de un cambio real en la mentalidad y el comportamiento futuro».

Los activistas solicitaron a los administradores oponerse a las juntas corporativas en su mayoría conformadas por blancos.

«Las empresas han defendido el racismo y debe terminar. Ahora estamos en una coyuntura en la que todos debemos enfrentarnos a una pregunta simple: ¿simplemente haremos declaraciones que apaciguarán o generarán aplausos, o nos comprometeremos con acciones concretas que realmente perturbarán un status quo que continúa perpetuando el racismo contra nuestras comunidades?», señala la carta.

Considerado una enfermedad

La semana pasada, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), calificaron al racismo con una «grave amenaza» para la salud pública en Estados Unidos y prometieron tomar medidas para abordar el tema.

POLITICO citó un comunicado firmado por Rochelle Walensky, directora de los CDC, quien indicó que “lo que sabemos es esto: el racismo es una seria amenaza para la salud pública que afecta directamente el bienestar de millones de estadounidenses. Como resultado, afecta la salud de toda nuestra nación».

La funcionaria agregó que la pandemia de COVID-19 ha tenido además un duro efecto de forma desproporcionada en las comunidades de color por el mismo racismo, algo que calificó como una barrera estructural.

“A lo largo de generaciones, estas desigualdades estructurales han dado lugar a marcadas disparidades de salud raciales y étnicas que son graves, de gran alcance e inaceptables”, manifestó.

Sin embargo, Walensky no ha sido la única funcionaria en pronunciarse sobre el tema. POLITICO señaló que la Asociación Estadounidense de Salud Pública, así como más de 170 líderes locales y estatales, aseguran que el racismo es una crisis o emergencia de salud pública.

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