TIROTEO. El suceso ocurrió entre la noche del jueves y madrugada del viernes. | Foto: Efe.

El atacante de 19 años que mató a tiros a ocho personas en una planta de FedEx, el jueves, usó dos rifles de asalto comprados legalmente, informó la policía el sábado. La noticia generó nuevas preguntas, en un contexto en el que muchos piden restricciones más estrictas sobre las armas de fuego y quién puede poseerlas.

SUCESO. Imagen de Brandon Hole proporcionada por el Departamento de Policía Metropolitana de Indianápolis el 17 de abril. | Foto vía Efe.

La policía precisó que el atacante, un exempleado de la instalación, compró rifles legalmente en julio y septiembre pasado, meses después de que su madre dijera que temía que su hijo intentara “suicidarse con la policía”. Eso llevó a las autoridades a interrogar a Brandon Hole, detenerlo temporalmente por razones de salud mental y confiscar su escopeta. El arma no fue devuelta, dijeron las autoridades.

Sin embargo, Hole continuó obteniendo más armas de fuego, a pesar de la ley de bandera roja de Indiana dirigida a mantener tales armas fuera del alcance de personas potencialmente peligrosas.

Según la ley, una medida adoptada y debatida en muchos estados, los funcionarios pueden confiscar el arma de alguien y luego argumentar ante un juez que se debe impedir que la persona tenga un arma durante algún tiempo. La policía de Indianápolis dijo el sábado por la noche que no puede decir por qué a Hole no se le prohibió comprar las armas bajo las leyes de bandera roja.

El ataque que Hole llevó a cabo la noche del jueves, el sexto tiroteo masivo en los Estados Unidos en las últimas cinco semanas, ha angustiado a comunidades que nuevamente están pidiendo acciones para detener estos suceso violentos, que han tenido como objetivo oficinas, tiendas, lugares de culto, cines, clubes nocturnos, colegios y escuelas primarias.

“Tenemos que actuar contra la violencia armada”, dijo Rupal Thanawala, presidente de la Asian American Alliance en Indianápolis. “No puedo decir por qué sucedió esto, pero esta gente no volverá. Todos deben tener derecho a sentirse seguros en el trabajo, en la escuela y en los lugares de culto. Pero la gente ya no tiene eso”.

Las víctimas del tiroteo del jueves tenían entre 19 y 74 años, incluido un recién graduado de la escuela secundaria con talento para el baloncesto y un inmigrante indio de 68 años, al que le gustaban las largas caminatas por su vecindario. La masacre también hospitalizó al menos a cinco personas, una de ellas en estado crítico, según el Departamento de Policía Metropolitana de Indianápolis.

El sábado, las autoridades no precisaron nuevos detalles sobre qué motivó el ataque. El hombre armado, que trabajó por última vez en la planta de FedEx en 2020, fue encontrado muerto en la escena del crimen por la policía, con lo que parecía ser una herida de bala autoinfligida.

Hole era conocido por las fuerzas del orden: la primavera pasada, según un breve comunicado emitido el viernes por el FBI, su madre llamó a la policía por temor a un “suicidio por parte de un policía”. Pero las autoridades han difundido pocos detalles sobre esa investigación.

La policía no dijo el sábado dónde compró Hole los rifles que usó en el ataque.

Fuente: Breanna Cooper, Lateshia Beachum y Joel Achenbach/The Washington Post.

Traducción libre del inglés.

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