MIGRACIÓN. Una familia, con un par de niños y una adolescente incluidos, se toman de las manos mientras cruzan la frontera entre EEUU y México en el río Río Grande, en su camino hacia El Paso, Texas. | Foto de referencia: Efe.

Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos, dijo este domingo que, a su juicio, es difícil aumentar a 62 mil la cuota de refugiados que el país aceptará en el año fiscal en curso.

El viernes, la administración de Joe Biden reculó y anunció que aumentará en mayo la cuota establecida en 15 mil, debido a críticas que recibió por mantener el límite establecido por el expresidente Donald Trump.

“Podemos comenzar a traer a personas que han estado en trámites y que no pudieron entrar. Eso comienza hoy y lo revisaremos a mediados de mayo”, dijo Blinken en una entrevista con ABC.

El funcionario sostuvo que heredaron un sistema “roto”, por lo que ve difícil aumentar el tope a los 62 mil migrantes en busca de refugio.

La medida

En cuestión de horas, la Casa Blanca dio marcha atrás el viernes sobre el límite de 15 mil para el ingreso anual de refugiados en Estados Unidos, tras la serie de críticas de líderes demócratas de ambas cámaras del Congreso y de grupos progresistas.

Desde que llegó al poder en enero pasado, el presidente Joe Biden inició el desmantelamiento de las políticas migratorias de Trump, pese a que con eso se ha ganado ataques de los republicanos y conservadores.

Biden firmó una orden ejecutiva para acelerar el procesamiento de refugiados, pero dejando en pie el límite de 15 mil que impuso Trump para el año fiscal en curso. En febrero pasado, la Administración Biden había dicho que aumentaría ese techo anual a 62 mil 500, y mantuvo ese compromiso incluso la semana pasada.

El anuncio de la medida tomó por sorpresa a varios líderes demócratas y grupos pro-inmigrantes, que de inmediato lanzaron críticas en las redes sociales.

Las legisladoras Ilhan Omar, Pramila Jayapal y Jan Schakowsky enviaron una carta a Biden en la que le pidieron aumentar el límite anual de refugiados, al advertir de que “muchas vidas dependen de ello”.  Los senadores demócratas Bob Menéndez y Dick Durbin también cuestionaron la decisión de Biden.

La polémica sobre el futuro reasentamiento de refugiados se produjo mientras la Administración Biden también afronta simultáneamente presiones por la continua llegada de inmigrantes indocumentados en la frontera sur, incluyendo centenares de niños no acompañados. El gobierno de Biden ha ampliado las instalaciones para el procesamiento de estos inmigrantes a la vez que presiona a Centroamérica a que frene la emigración ilegal.

Con información de ABC.

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