Sede de la policía de Boston. (Archivo Joe Difazio / WBUR)

Ally Jarmanning/ WBUR

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La última vez que el Departamento de Policía de Boston enfrentó una crisis así de intensa fue a principios de la década de 1990.

Para ese momento, el alcalde Ray Flynn lanzó la Comisión St. Clair para investigar la agencia. La comisión encontró un sistema de investigaciones internas de mala calidad y recomendó que se despidiera al jefe de policía.

Treinta años después, la policía vuelve a estar en la mira. Han pasado más de dos meses desde que el departamento tuvo un líder permanente. El comisionado Dennis White fue puesto en licencia tras revelarse que fue acusado de violencia doméstica hace unos años.

Y durante el fin de semana, el Boston Globe informó que el departamento mantuvo en su planilla al oficial de policía y líder sindical, Patrick Rose, durante décadas después de ser acusado de abusar sexualmente de un niño de 12 años. Desde entonces, ha enfrentado con lo años varias acusaciones similares.

«Hay una crisis de confianza, sobre todo en la confianza del público, aquella que la comunidad debe tener en su departamento de policía», dijo Tom Nolan, un exteniente de policía de Boston que ahora es profesor de sociología en Emmanuel College.

Lo que está pasando en el departamento de policía no es nada inusual, comentó Nolan.

«Culturalmente, la organización policial existe para evitar investigaciones por parte de quienes la policía ve como intrusos, gente del exterior que no entiende su mundo», dijo.

Lo que es diferente ahora es el clima político. Desde la muerte de George Floyd a manos de agentes en Minneapolis el verano pasado, los departamentos de policía se han enfrentado a una enorme presión para realizar cambios.

«Ahora lo que estamos viendo es solo un nivel cada vez mayor de críticas por parte de la población», indicó Nolan. «Esto se ha venido intensificando en los últimos años de una manera que no lo había hecho históricamente».

Boston está llevando a cabo una serie de reformas para mejorar la responsabilidad del departamento de policía. Incluyendo una oficina nueva para investigar la conducta de los oficiales.

Pero las reformas aún no están desarrolladas. Y no está claro quién se encargará de implementarlas.

El superintendente Gregory Long dirige el departamento mientras White está de baja. La alcaldesa en funciones, Kim Janey, dijo que tomará una decisión sobre el cargo White después de que finalice la investigación en su contra a finales de este mes. Y es la misma Janey quien planea vencer a otros cinco importantes candidatos para ganar las elecciones en el otoño y conseguir un mandato completo.

Todo eso crea incertidumbre sobre el futuro del departamento.

«Mucha gente está a la espera», comentó Dan Linskey, ex superintendente de la policía de Boston y ahora director de la oficina local de la firma de seguridad Kroll. «¿Qué estamos haciendo? ¿Cuál es nuestra misión? ¿Cómo lleguemos al objetivo?»

Linskey dice que los oficiales todavía están respondiendo a las llamadas al 911 e investigando delitos. Pero los cambios culturales, como crear más transparencia en los procesos, no pueden avanzar mientras tanto.

«Esa es una conversación más grande e importante que el Departamento de Policía de Boston», indicó Linskey. «Y es difícil tener tenerla mientras se espera a que el personal cambie».

Además de la inquietud generada reciente, la ciudad ha luchado durante mucho tiempo para reducir la violencia y resolver los tiroteos en los vecindarios más pobres. El sábado, una bisabuela de 73 años, Delois Brown, fue asesinada a tiros mientras estaba sentada en su porche en Dorchester.

La policía de Boston aún no ha anunciado ningún arresto. Durante la última década, solo alrededor de un tercio de los asesinatos en la ciudad se han resuelto, según datos compilados por Murder Accountability Project. La tasa es aún peor para las víctimas afroamericanas.

Aquellos en la comunidad están esperando ansiosamente ver qué sucede a continuación con el departamento, dijo Emmett Folgert, un activista de la comunidad de Dorchester.

«Siempre que hay una transición de poder en el departamento de policía nos ponemos nerviosos», señaló.

Ahora mismo vivimos un momento crítico, indicó, sobre todo entrando en el verano cuando los delitos violentos suelen aumentar. Los grupos comunitarios necesitan el apoyo del departamento de policía mientras planean eventos y actividades para los niños en el vecindario.

«La tasa de criminalidad no ha bajado, al contrario, ha aumentado», dijo. «Los tiroteos no han disminuido, más bien, han aumentado. Los homicidios han crecido. Entonces, tenemos que trabajar juntos».

Por ahora, Folgert y el resto de Boston están esperando por lo que sigue. Y cómo un nuevo liderazgo podría hacer avanzar al departamento y a la ciudad.


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