Luego del asalto al Capitolio del 6 de enero, las lecciones quedaron a vista de todos. Desde el Congreso, un panel de revisión encabezado por el teniente general retirado Russel Honore recomendó acciones a tomar para evitar otra jornada como la que se vivió dos semanas antes de que el demócrata Joe Biden tomara posesión.

Honore, junto al grupo de militares veteranos y oficiales de seguridad nacional, presentó una serie de medidas a aplicar en la estructura con la misión de no repetir lo de aquel miércoles, cuando simpatizantes del expresidente Donald Trump irrumpieron en el edificio gubernamental, hecho que dejó registro de cinco muertos, más de una docena de policías heridos y más de cien arrestados.

«Cualquier medida de seguridad que reduzca el acceso físico al Capitolio lo hace menos accesible para el público al que sirve», escribieron en el informe Honore y su equipo, según detalló POLITICO. «Como representantes del pueblo, comprensiblemente los miembros buscan estar disponibles para sus electores y ser transparentes sobre sus viajes y actividades, pero tal apertura puede crear vulnerabilidades de seguridad física».

Más policías para el Capitolio

Entre las medidas más destacadas aparece la creación de una «fuerza de reacción rápida» que se dedique a responder frente a una emergencia en el área de Washington DC. Según Honore y su grupo, la misma podría estar dirigida por la Guardia Nacional de DC o también podría conformarse dentro del grupo por un batallón de la policía militar.

El teniente general retirado también sugirió la creación de más de 800 nuevos puestos de trabajo en la Policía del Capitolio. Sobre esta agencia, los expertos señalaron que la capacidad para procesar inteligencia es inadecuada: «Los individuos y grupos que defienden puntos de vista extremistas utilizan activamente Internet para hacer propaganda, reclutar, radicalizar y organizar actos de violencia política como el ataque al Capitolio. La policía no está preparada para rastrear, evaluar, planificar o responder a esta plétora de amenazas debido a importantes déficits de capacidad, capacitación inadecuada, procesos inmaduros y una cultura operativa que no es inteligencia».

También se pidió instalar una valla retráctil que ponga freno a manifestantes violentos.

El 6 de enero, el grupo de seguidores de Trump sobrepasó sin problemas las vallas puestas en las escaleras del Capitolio poco antes de entrar a la fuerza en el lugar.

Dicho asalto derivó en una investigación desde el Congreso, desde donde se consideró el hecho como una acción de índole terrorista.

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