El presidente Biden se encuentra en Houston este viernes para analizar los esfuerzos de recuperación de los daños que ocasionaron por las tormentas invernales que dejaron a millones de tejanos sin electricidad y agua limpia en medio de temperaturas heladas.

El mandatario también tiene programada una visita a una instalación de vacunación masiva en la ciudad. Mientras Biden está fuera de Washington, la Cámara está debatiendo, y se espera que finalmente apruebe, un paquete de ayuda para el coronavirus de 1,9 billones de dólares que ha impulsado fuertemente y que incluye una nueva ronda de cheques de estímulo de 1,400 dólares para individuos, reseñó el diario The Washington Post.

En días pasados el mandatario aprobó una declaración de desastre importante para Texas, poniendo a disposición una gama más amplia de asistencia federal a fin de ayudar a los afectados por la severa tormenta invernal.

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Biden ya había aprobado estados de emergencia en Louisiana, Oklahoma y Texas, luego de las severas tormentas invernales que azotaron el sur esta semana; matando a decenas de personas e inicialmente dejando a millones sin energía, calefacción o agua potable.

La declaración de Biden permite que las personas y los dueños de negocios en Texas soliciten ayuda federal de emergencia, incluidas subvenciones para viviendas temporales y reparaciones del hogar, préstamos de bajo costo para cubrir pérdidas de propiedad no aseguradas y otros programas de recuperación.

Alrededor de 80 mil clientes de servicios eléctricos en Texas permanecían en la oscuridad y sin calefacción la mañana de este sábado, cuando el estado se despertó con temperaturas de unos 20 grados. Más de 14 millones de personas en 160 condados estaban experimentando interrupciones en el servicio de agua hasta la noche del viernes 19 de febrero, y los impactos de la tormenta se extendieron a Mississippi, Louisiana, Tennessee y más allá.

Las temperaturas aumentaron, pero el clima helado de esa semana siguió pasando factura a la infraestructura de Texas. Houston, la cuarta ciudad más grande del país, permaneció bajo un aviso de hervir agua. Gran parte de Austin, la capital de Texas, carecía de agua corriente y los funcionarios no pudieron decir cuándo podría regresar.

“Esto ha sido una cosa tras otra”, dijo el pasado viernes el alcalde de Austin, Steve Adler (D) a CNN. “Esta es una comunidad de personas que están asustadas, molestas y enojadas”.

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