Se espera que la tarde de este miércoles, el presidente Joe Biden firme una orden ejecutiva con la cual apunta a la elaboración de una estrategia de suministro que evite depender de «rivales extranjeros», como China.

De acuerdo con información de la agencia de noticias EFE, con dicha orden el demócrata instruirá a los funcionarios de su gobierno a crear estrategias junto a naciones aliadas para la producción de piezas para computadores, minerales y fármacos.

La decisión apunta a reactivar el aparato productivo del país y así reponerse gradualmente frente al impacto de la pandemia del COVID-19 en la economía nacional.

El gobierno de Biden estima que este movimiento dejará a trás episodios vividos recientemente, como cuando al inicio de la pandemia se vivió una fuerte escasez de mascarillas.

EFE agregó que la orden no mencionará países; sin embargo, desde la Casa Blanca reconocen la dependencia de Estados Unidos con China en ese aspecto.

La agencia de noticias recordó que hace un par de semanas hubo un encuentro telefónico entre Biden y su homólogo chino, Xi Jinping. Tras la llamada, el demócrata aseguró que «simplemente tenemos que acelerar».

Crecimiento

A medida que la vacunación contra el COVID-19 abre un posible escenario de regreso a la vida normal, Estados Unidos se mueve hacia una experiencia inusual que podría producir una economía que muchos estadounidenses no reconocerán, para bien o para mal.

Las fábricas se están activando y los consumidores están gastando nuevamente, señales de que Estados Unidos podría salir de la actual crisis de salud con su mayor crecimiento en décadas. Goldman Sachs espera que la economía se expanda este año a una tasa anual del 7%, el ritmo más rápido desde de la proclama del presidente Ronald Reagan en 1984.

La pregunta es si ese repunte acelerado se puede hacer duradero, liberando al país del bajo crecimiento que ha prevalecido durante la mayor parte de los últimos 20 años, o si, en cambio, servirá de combustible para un tipo de inflación que no se ha visto desde 1970.

Destacados economistas como el exsecretario del Tesoro Larry Summers ya advierten que un posible “sobrecalentamiento” podría terminar en una nueva recesión, según informó The Washington Post.

Después de 20 años de bajo crecimiento, las probabilidades están en contra de un auge prolongado. Pero la pandemia ha catalizado un nuevo pensamiento sobre la política fiscal y monetaria, creando las condiciones más favorables para restaurar un crecimiento económico vigoroso durante décadas.

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