Víctor Aquino Quijada Contreras tenía 75 años, murió la madrugada del 29 de agosto en una patrulla de la Policía cuando era llevado al ISSS de Sonsonate para ser atendido, según el relato de su hija Anne Quijada.

Anne cuenta que su padre, quien era hipertenso con problemas renales y cardíacos, enfermó desde los primero días de agosto y empezó con “una pequeña gripe”, para el 15 de agosto ya tenía fiebre, tos, pérdida del olfato, gusto y luego vino el cansancio.

El 24 de agosto pasó consulta y le diagnosticaron una bronquitis aguada, le dejaron tratamiento y una cita programada. El médico que lo examinó fue un urólogo, le hizo exámenes de tórax y sangre, descartó que padeciera COVID-19. Sin embargo, el estado de salud de Víctor se deterioró día a día.

El viernes 28 de agosto a las 8:00 de la noche la madre de Anne llamó al 132, le atendieron, tomaron los datos y dijeron que llegaría a la casa para trasladar a su esposo al hospital, pero no llegaron.

“Jamás llegaron y llamé como 10 veces más preguntando si ya iban en camino, en cada llamada me pedían los datos y no me decían nada. Se llegaron las 10:00 de la noche, mi papá se puso más grave y ellos no llegaron. Luché tres horas marcando a todos, marqué al 132 mil veces y nada”, cuenta Anne.

La familia también llamó al Instituto Salvadoreño del Seguro Social de Sonsonate para solicitar el traslado y atención, puesto que el paciente era cotizante. Sin embargo, la persona que les atendió les notificó que no daba servicio para la zona del Puerto de Acajutla, no podían trasladarlo y recomendaron que llamara al 911.

“Mi papá tiene Seguro y cómo es posible que no le brinden ambulancia cuando están ahí 24/7 varadas, pudiendo salvar tanta gente que muere por falta de transporte. Lastimosamente los del Seguro me dijeron que marcara al 911, a pesar de ser el número de la Policía, marqué y el agente me dijo que ellos no podían trasladar a paciente sospechosos de COVID y que era algo absurdo que me hayan dicho que les marcara a ellos ya que no cuentan con el equipo necesario para atender tal emergencia”, explicó Anne.

“Del Seguro no quisieron mandar una ambulancia y les dije que cómo era posible que en Acajutla hayan ambulancias y no estén disponibles para emergencias”, cuestionó.

Durante la madrugada del sábado 29 la madre de Anne optó por ir a la alcaldía, pero también le negaron el transporte. Luego fue a una delegación y los agentes aceptaron trasladar al paciente, pero su estado de salud ya era complicado.

“Mi papá murió en la patrulla, quizás como a las 4:30 de la mañana. Ya estaban por llegar al Hospital ISSS de Sonsonate cuando falleció. Ahí le hicieron la prueba de COVID y dio positivo. Preguntaron los síntomas y dijeron que necesitaban hacerle la prueba para saber si debían aplicar el protocolo o lo podían dar para que lo velaran. Mi familia aún está en cuarentena, pero no han presentado síntomas más que un poco de gripe que tuvieron antes que mi papá enfermara”, comentó.

Anne asegura que pondrá una denuncia contra el ISSS por no brindar atención ni transporte a su padre, pues él como cotizante tenía derecho de recibirla.

“Me duele que el Seguro no haya atendido tal emergencia porque él cotizaba y se negaron. Rotundamente dijeron que no y el 132 igual, sólo los datos me pidieron cuando ellos tenían la obligación de trasladar al paciente y darle atención”, dijo

“Mi papá era tan noble y me duele porque no pude hacer nada. Mi papá fue un gran papá y no me quejo de él”, concluyó Anne.

Con información de El Salvador

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