Este viernes en una rueda de prensa el alcalde de Boston, Marty Walsh declaró el racismo como una crisis de salud pública. A través de su cuenta de Twitter hizo público el documento y envió un mensaje a los residentes en el que indicó que los impactos en la salud por efectos del racismo histórico y sistémico han sido claros en los números de caso COVID-19, pues a su juicio, «los impactos van mucho más allá de la crisis actual».

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Twitter

Tuit del alcalde Walsh

Walsh además indicó que junto a esta declaración estaría la inversión inicial de 3 millones de dólares, los cuales serían transferidos del presupuesto de horas extras de la policía a la Comisión de Salud Pública de la ciudad.

En sus declaraciones el alcalde agradeció la actuación del Departamento de Policía de Boston y les recordó que tanto él como su administración siempre han estado profundamente comprometidos con la policía comunitaria y con la reforma positiva de estos grupos de autoridad.

Para Walsh, “ya sea luchando contra el COVID-19 o contra el virus del racismo” el papel de alcaldía siempre será “avanzar hacia la equidad”, por lo que espera que las nuevas medidas de seguridad respaldadas bajo las directrices del movimiento nacional ‘8 Cant Wait’ sirvan para que el Departamento de Policía de la ciudad logre clarificar las reglas existentes e implemente inmediatamente varias reformas. Para él es importante “liderar – inspirados por los mejores aspectos de nuestra historia y guiados por los diversos miembros de nuestra comunidad”, aseguró.

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Dentro de las nuevas acciones tomadas por los cuerpos de seguridad, los oficiales no sólo tendrán la tarea de intervenir cuando sean testigos de un uso innecesario de la fuerza, sino que serán entrenados con estrategias para prevenir abusos e intervenir en caso de que sea necesario.

El alcalde además adelantó en esta intervención que la Policía de Boston ya no usará la «hair test» como prueba del uso de drogas en oficiales o reclutas. Y que tiene una propuesta para el Consejo de la Ciudad para la asignación del presupuesto de 2021, con el cual buscará reasignar el 20 por ciento del presupuesto de horas extras de la policía de Boston, o unos 12 millones de dólares, en una variedad de otros programas.

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