Millones de personas en todo el mundo se han unido al coro de protestas contra la violencia policial y el racismo, que se despertó tras la brutal muerte del afroamericano George Floyd en Minneapolis.

El New York Times ha calificado estas protestas como «la mayor manifestación colectiva de disturbios civiles en torno a la violencia estatal en la memoria de nuestra generación», que ha traído nuevamente a la palestra pública las conversaciones sobre raza y clase en todo el mundo.

Algunos expertos opinan en que existe una desconexión en Estados Unidos entre los inmigrantes de primera generación y la causa de los afroamericanos, una conversación que se ha despertado a raíz del contexto nacional.

«Yo creo que la primera generación de inmigrantes está en una circunstancia muy peculiar y muy difícil», dijo Enrique Pumar, jefe del Departamento de Sociología de la Universidad de Santa Clara, California. «Es una generación que está sumamente ocupada y sumamente consumada en lo que es ayudar a otras personas dentro de la familia, tanto inmediata como en los parientes que dejaron atrás», opina.

Pero además, Pumar menciona que ha habido muy poca reciprocidad entre los afroamericanos y los latinos. «Muy pocos afroamericanos han apoyado reformas migratorias, muy pocos de ellos han mostrado públicamente su descontento con la política migratoria de los Estados Unidos. Por lo tanto, los hispanos no se sienten obligados a apoyar a los afroamericanos porque los afroamericanos no lo apoyaron a ellos».

Por último, el sociólogo explica que existe una tensión entre ambas comunidades. «Y esta tensión se debe a que hay veces que la comunidad afroamericana se siente desplazada por los latinos y hay veces también que viene de los mismos prejuicios de los latinos de sus propios países. En nuestro país, en América Latina, existe racismo y existe prejuicio».

Decenas de líderes latinos y dirigentes de organizaciones nacionales que luchan por los derechos de los inmigrantes se comprometieron este martes a estar del lado de los afroamericanos en su “lucha por la justicia” y a la vez instaron a cuestionar el racismo hacia la raza negra existente entre los propios latinos.

“Muchos en nuestra comunidad se benefician del privilegio o la ilusión de proximidad a la blancura, sin reconocer la profundidad de nuestra propia diáspora africana”, manifiestaronn las organizaciones, quienes firmaron un editorial publicado por el diario Miami Herald con el título “Los latinos debemos reconocer nuestro propio racismo y luego comprometernos a combatirlo”.

En América Latina es común escuchar las expresiones despectivas como «trabajar como un negro”, la idea de “mejorar la raza”, o describir a una persona por su color de piel.

Luz Zambrano, coordinadora general del Centro de Desarrollo Cooperativo y Solidaridad coincide con los prejuicios que existen en Latinoamérica sobre el racismo. «El que tiende a ser más blanquito es el que tiene más privilegios, es el más bonito es el que tiene más oportunidades, y el que tiende a ser más negrito es el que menos tiene oportunidad y eso se ve reflejado en la sociedad», opina.

Zambrano recomienda cuestionarnos constantemente nuestras opiniones respecto a estos temas, e informarnos sobre la historia de racismo en Estados Unidos.

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