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La tormenta perfecta ha llegado a Chelsea

Desde que comenzó la epidemia de coronavirus, los funcionarios de salud pública han estado pidiendo mantener el distanciamiento social y quedarse en casa, como un método efectivo para evitar el contagio. Sin embargo, no todos pueden poner en prática estas medidas, especialmente en comunidades de color.

Jessica Pineda, una inmigrante de Honduras, vive en un apartamento de un cuarto con su esposo y sus dos hijas adolescentes. Su madre, de 67 años, convive con siete personas más en una vivienda pequeña de 3 habitaciones. Claudia, de El Salvador, continúa trabajando reponiendo las frutas y verduras en el supermercado Market Basket. Para ellos, residentes de Chelsea, el distanciamiento físico y social es un lujo que no pueden permitirse.

Chelsea ha emergido como el epicentro del coronavirus en Massachusetts, de acuerdo con las últimas cifras del Departamento de Salud Pública.

Hasta el miércoles se habían reportado 356 casos de COVID-19 en esta ciudad de unos 40,000 habitantes, de los cuales 66 por ciento son latinos. Esto se traduce en 89 casos por cada 10,000 personas: la tasa de contagio más alta de todo el estado. En comparación, Cambridge, una ciudad de 105,000 habitantes con una densidad de población muy similar a la de Chelsea, reporta una tasa de apenas 15.5 casos.

“Hay demasiada gente que todavía está trabajando […] Cuando dicen ‘essential employees’ eso quiere decir la mayoría de la fuerza laboral de Chelsea”, dijo Maria Belen Powers, directora de la organización comunitaria Green Roots en Chelsea.

Oficiales de MGH han confirmado a WBUR y El Planeta que entre el 35 y 40 por ciento de los pacientes hospitalizados por COVID-19 en sus hospitales son de origen hispano, cinco veces más que en condiciones normales.

“Esto es una absoluta epidemia”, dijo el Dr. Joseph Betancourt, médico primario y Vicepresidente de equidad e inclusión en el Massachusetts General Hospital. “Pero se trata más sobre la condición social que sobre [la genética] de los latinos”, explicó.

Los hispanos y afroamericanos a menudo están empleados en lugares donde el distanciamiento social no es posible, según Betancourt, no pueden trabajar de manera remota, viven en ambientes densamente poblados y requieren usar el transporte público.

A esto se añade que, con frecuencia, los habitantes de Chelsea residen en apartamentos sobrepoblados, conviviendo con otras familias en espacios pequeños. «Esta es una tormenta perfecta para la propagación de enfermedades infecciosas», dijo el Dr. Betancourt.

Gladys Vega, directora ejecutiva de La Colaborativa de Chelsea, describe la situación: “Vivimos en condiciones de hacinamiento. Dejamos que todos los amigos o familiares se queden en casa. Hacemos couchsurfing. Alquilamos una cama por la noche mientras trabajamos, alguien más está durmiendo en nuestra cama. Esa es la realidad de Chelsea. Encontré a 16 personas viviendo en un apartamento de dos habitaciones”.

Vega ha estado liderando un grupo para repartir comida a los más necesitados en Chelsea, y asegura que 90 por ciento de quienes la reciben son inmigrantes indocumentados, quienes no califican para ningún tipo de ayuda federal, incluyendo beneficios por desempleo.

Tanto Gladys Vega como Maria Belen Powers están de acuerdo en que se necesitan medidas más estrictas. “Creo que hay un miedo [de las autoridades] de decirle a la gente qué debe hacer, pero si hay un momento en nuestras vidas cuando tenemos que ser radicales y alarmistas, es ahora”, dijo.

Tom Ambrosino, City Manager de Chelsea, está implorando a los residentes acatar el aviso de quedarse en casa, pero no tiene intenciones de hacerlo obligatorio. “No vamos a encarcelar a las personas que estén en la calle. Encerrar a cientos de personas en un espacio confinado sería ridículo. Sin importar la palabra que usemos: orden, mandato, aviso… Tenemos que confiar en las personas para que voluntariamente tomen este mensaje en serio y se queden en casa”.

Powers sugiere decretar un toque de queda y desplegar a trabajadores del departamento de obras públicas con chalecos amarillos afuera en las calles, con megáfonos, diciéndole a gente que se vaya a sus casas. “No se trata de criminalizar, pero creo que hay otras maneras más suaves de hacer cumplir la orden”, sugirió.

Ambrosino está tratando de conseguir más recursos del estado para atender la emergencia. “Tengo suficiente información de los números de Chelsea para suplicarle al estado que comience a desplegar recursos, no de manera equitativa, sino donde la necesidad es mayor”, dijo.

Actualmente el hotel Quality Inn en Revere ha sido designado para convertirse en un centro de tratamiento de pacientes con coronavirus. Pero Ambrosino anticipa que el espacio, de 150 habitaciones, pronto se quedará corto.

En conjunto con el alcalde de Revere, otra ciudad vecina donde hay una alta concentración de hispanos y también una alta tasa de contagio (59.1 por cada 10,000 habitantes), Ambrosino ha solicitado a la gobernación que se asigne otro hotel, totalmente administrado por MEMA (la agencia de manejo de emergencias del estado), en la región de North Shore que abarque las áreas de Chelsea, Revere, Lynn, Everett y Malden.

El Departamento de Salud Pública de Massachusetts (DPH) ha publicado por primera vez este jueves las cifras sobre afectados por coronavirus desglosando por raza y etnia, tras múltiples solicitudes de los medios de comunicación y una petición legal Lawyers For Civil Rights.

Sin embargo, el 57 por ciento de los casos se clasifican como «desconocidos» y el 14 por ciento como «perdidos», lo cual hace que más del 70 por ciento aún quede en la oscuridad. Es decir, el impacto sobre comunidades específicas tomando en cuenta etnia y raza, aún no es claro en Massachusetts.

La secretaria estatal de Salud y Servicios Humanos, Marylou Sudders, advirtió el miércoles a WBUR que los datos estarían incompletos. Dijo que no todos los laboratorios u hospitales que realizan pruebas preguntan sobre la raza, y algunos sistemas informáticos no tienen un lugar para ingresar.

Activistas y líderes locales han estado poniendo presión sobre la administración de Baker para pedir más transparencia sobre estos datos.

Damali Vidot, Concejal Municipal de Chelsea, se pregunta: “¿Por qué no podemos acceder a esta información para poder actuar en consecuencia?(..) Si pudiéramos ser un poco más transparentes a nivel estatal, entonces podemos encontrar una respuesta coordinada”.

A nivel federal, la representante estatal Ayanna Pressley envió una carta a los líderes demócratas el martes instando a que se implemente un mandato federal estandarizado que requiere la recopilación y desglose de este tipo de información.

En otros estados del país, la información racial y étnica sobre el Covid-19  ha estado disponible al público desde hace varios días, y ha sido más clara. La ciudad de Nueva York acaba de revelar datos que muestran que el 34 por ciento de las muertes por coronavirus son de hispanos, a pesar de que ellos representan el 29 por ciento de la población de la ciudad. El Departamento de Salud Pública de Michigan informó que los afroamericanos representan el 33 por ciento de todos los casos confirmados y el 41 por ciento de las muertes. En Illinois, los residentes de color representan el 42 por ciento de las muertes por coronavirus, mientras solo representan el 15% de la población del estado.

Por su estilo de vida, los latinos y otras poblaciones de color tienen más probabilidades de tener problemas de salud subyacentes como diabetes o ataques cardíacos, lo cual los pone en un mayor riesgo de hospitalización si contraen el virus, según estudios recientes.

“Si pensamos en el hecho de que las minorías son desproporcionadamente afectadas por estas condiciones, entonces se podría decir que si se contagian de COVID-19, corren un mayor riesgo de tener un mal resultado”, dijo el Dr. Betancourt. “Queremos que todos los residentes de Chelsea sepan que deben comportarse como si tuvieran el virus”, recomendó.

Maria Belén Powers se torna emotiva, mientras pide a la gobernación medidas más estrictas para su ciudad: “la gente en Chelsea se va a morir a números nunca antes vistos. Tengo piel de gallina y se me están saliendo las lágrimas, porque yo realmente creo que esto es la tormenta perfecta”.


En una versión anterior habíamos identificado a Damali Vidot como Presidenta del Concejo Municipal de Chelsea, sin embargo el Concejal Roy Avellaneda es quien ocupa este cargo actualmente.

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