A medida que pasan los días, mayor es el número de contagios en Massachusetts, a pesar de que las autoridades han buscado radicalizar las medidas. Teniendo como principal objetivo mantener el distanciamiento social.

Uno de los condados que se encuentra actualmente afectado por este nuevo virus es el condado de Suffolk, que de no tomar las medidas de control pertinentes, podría superar las 460.000 personas contagiadas a principios de mayo. Lo que representaría el 60 por ciento o más de su población.

Una conclusión a la que han llegado los investigadores de la Universidad de Columbia, según lo publicado por el New York Times. En su artículo se compila “una serie de mapas que muestran la propagación estimada del virus en cada condado”, bajo diversas medidas de control.

En el mejor de los escenarios, teniendo como medidas “el cierre total de las escuelas, la prohibición de reuniones masivas y el análisis y la cuarentena de los enfermos y sus contactos”, el pico podría pasar el 31 de julio, teniendo en su registro tan sólo 15 mil casos, lo que representa el 2% de la población del condado.

En otro escenario un poco menos alentador, el número de infecciones podría superar los 290.000 casos a principios de junio, lo que representa alrededor del 40 por ciento de la población, según la investigación.

Unas cifras a las que se espera no llegar dadas las indicaciones y acciones tomadas por el Gobernador de Massachusetts, Charlie Baker, quien en reiteradas ocasiones ha destacado la importancia que tiene el distanciamiento social en el combate contra este nuevo virus, que hasta la fecha ha cobrado la vida de 11 personas en el estado y ha dejado unos 1159 casos confirmados.

«Actuar ahora para evitar más interacción de persona a persona nos dará más tiempo para que nuestro sistema de salud pueda prepararse mejor para un desafío como ninguno que haya visto antes», dijo Baker.

Pero el distanciamiento social en el país no ha sido tarea fácil para sus gobernantes, según lo señala Mary Travis Bassett, directora del Centro de Salud y Derechos Humanos FXB de la Universidad de Harvard.

Para Bassett, «Estados Unidos tiene vulnerabilidades particulares que hacen posible que tengamos la peor epidemia de coronavirus de todas. Estas desigualdades… significan que somos más susceptibles y más propensos a tener personas que no van a seguir los consejos de salud pública, tales como el distanciamiento social y la búsqueda de atención médica rápida porque arriesgan su sustento», dijo Bassett.

Añadió que muchos trabajadores americanos tienen bajos salarios y los altos costos del sector salud le imposibilitan acatar este tipo de recomendaciones, por lo que no pueden permitirse perder un día de trabajo o tomar un día de baja por enfermedad.

«La inyección económica para la gente que ya no trabaja es absolutamente necesaria», dijo Bassett.

Con información de Patch

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