El verdadero monstruo del Fenway Park no es esa alta pared del jardín izquierdo ni la mascota de felpa de los Medias Rojas. Es Mookie Betts.
El Jugador Más Valioso de la temporada pasada, héroe en la jornada de este viernes, con tres jonrones ante los Yanquis, ya tiene cinco encuentros en su carrera con tantos cuadrangulares en un solo choque, un dato que resalta como pocos la asombrosa producción del patrullero.
Betts apenas tiene 26 años de nacido. Se supone que todavía no llega ni siquiera a la mitad de su carrera en las Mayores. Y sin embargo, con su próximo cotejo de tres vuelacercas empatará el récord de todos los tiempos, algo asombroso porque no es un forzudo y por el poco tiempo que le tomó llegar a la media decena de cosechas así.
El inmortal Johnny Mize y Sammy Sosa comparten la marca absoluta, con seis duelos de tres bambinazos cada uno. Otros cinco sluggers están empatados ahora con el jardinero de Boston y son nada menos que Dave Kingman, Joe Carter, Mark McGwire, Carlos Delgado y Alex Rodríguez.
Betts ha sacado 18 pelotas del campo en 2019. Batea para 289/.399/.507 y hay motivos para pensar que es un gigante desperezándose. Después de una primera mitad positiva, ha pisado el acelerador en julio y presenta promedios de .395/.465/.709 en el mes, con 1.175 de OPS, 5 bombazos, 10 dobles, un triple y 17 empujadas en 21 compromisos.
El director de la orquesta está agitando la batuta como en 2018. O habría que decir el bate. Para más fiesta, se convirtió en el cuarto patirrojo que le sacude tres jonrones a los neoyorquinos en un mismo juego y condujo a los suyos a la cuarta victoria en cinco salidas en esta semana crucial ante los dos clubes más peligrosos en el Este de la Liga Americana.
Hay señales de cambio. Medios como MassLive aseguran que la buena racha ha hecho que se disipen los temores sobre la discutida venta de algunas estrellas. Ahora puede que los Medias Rojas más bien sean compradores. Y el cambio de perspectiva ocurre al tiempo que llega la tropa de Alex Cora a cinco topes consecutivos anotando ocho o más carreras a los Yanquis.
Betts se marchó a casa tan feliz como los miles de aficionados que presenciaron su brillante desempeño. Solamente le faltó un cuadrangular más para dar ribetes únicos a su jornada. Pero también dio un doble.
Desde 1908, reportó ESPN.com, ningún bostoniano había alcanzado 14 almohadillas con sus conexiones en un partido ante los Yanquis.
Lo hizo Betts. El verdadero monstruo del Fenway Park.