Los dos jonrones que este jueves descargó Xander Bogaerts en el Fenway Park, para encabezar la paliza sobre los Yanquis, no solamente condujeron a los Medias Rojas a una victoria sin atenuantes, 19 carreras por 3; también representaron otra muestra clara de la contundente temporada que disfruta el campocorto caribeño.
Bogaerts se convirtió en el primer shortstop que alcanza este año las 80 impulsadas en las Grandes Ligas. Va raudo hacia el centenar por segunda vez en su historial. Llegó, además, a 23 cuadrangulares, un tope personal que impuso en 2018. Le queda más de dos meses de campaña para llevar esa cantidad a sitios impensados para él hace apenas meses.
La campaña del antillano es redonda. Tras batear de 6-4 contra los neoyorquinos, con cuatro rayitas producidas y cuatro anotadas, puso sus promedios en .315/.400/.575, y elevó a .975 su OPS.
Ningún shortstop en la Liga Americana tiene ese OPS. Ninguno iguala sus 23 bombazos fuera del campo. Ninguno se acerca a sus 33 dobletes, una cuenta en la que se incluye también a los torpederos de la Liga Nacional. Igual pasa con sus 82 anotadas y las 80 producidas que ya acumula. Ningún defensor de su posición acumula tantas bases por bolas como las 87 que ya ha reunido.
La semana aparentemente crucial continúa para Boston. La tropa de Alex Cora ganó dos de tres a los Rays, se adueñó del segundo lugar y pegó primero a los Yanquis en esta serie de cuatro choques. La situación sigue siendo comprometida. Pero nada es imposible. Todavía.
La diferencia con respecto al primer puesto de la tabla de posiciones es de 10 choques. Quedan 11 por disputar ante Nueva York. Los tablazos de Bogaerts serán muy útiles en esa recta final.