Aplausos para Christian Vázquez.
El pelotero que rompió el empate este martes con un cuadrangular que resultó decisivo ante los Rays, ha sido una de las sorpresas menos promocionadas en Boston este año y ya ha quebrado prácticamente todos sus topes personales en las Grandes Ligas, convirtiéndose en una amenaza ofensiva real.
Esto es inesperado y feliz. El receptor puertorriqueño comenzó esta campaña con una discreta línea ofensiva de .246/.296/.335. En toda su carrera en la MLB, iniciada en 2014, acumulaba 10 jonrones y 80 empujadas. Su OPS ajustado de apenas 69 señalaba que en ese tiempo había producido con el madero a un ritmo 31 por ciento inferior a la media de las Mayores.
Era un bateador poco amenazante, por decir lo menos.
Ese mismo Vázquez que desde mediados de 2018 ha postergado al catcher venezolano Sandy León, supuestamente mejor defensor que él, puso la pelota a más de 400 pies del home en el Tropicana Field ante Tampa Bay, para quebrar el equilibrio en el choque que ganaron los suyos y que dejó a los Medias Rojas en el segundo lugar de la División Este por primera vez desde marzo.
El nativo de Bayamón batea para .290/.332/.505 y acumula 45 empujadas. Su bambinazo fue el número 16 del año. Ya tiene 30 extrabases y proyecta 25 jonrones y 71 remolques. Todas esas cifras representan topes personales. Y, lógicamente, está jugando más que nunca. Sus 293 turnos al bate le tienen en camino a reunir 465, otra cantidad que resultaría inédita en su caso.
La tropa de Alex Cora ha sufrido durante cuatro meses, para ponerse por fin 10 juegos sobre .500 y quedar como escolta de los líderes Yanquis.
“Pareció una eternidad”, admitió el propio Cora sobre la larga espera para este repunte, durante la rueda de prensa en St. Petersburg.
Chris Sale lanzó en grande, Rafael Devers sigue bateando y Boston ocupa el tercer peldaño en la lucha por el wild card.
Aplausos para este regreso a la pelea. Y aplausos para Christian Vázquez.