¿Comprar o vender? Ese es el dilema que actualmente debe estar tratando de resolver Dave Dombrowski, el gerente general de los Medias Rojas.
Los campeones defensores de la Serie Mundial comienzan una semana crucial, luego de perder dos de tres encuentros contra los Orioles, el equipo sotanero de la División Este en la Liga Americana.
Cuando termine este lapso, seguramente estará claro el rumbo de Boston. El 31 de julio cerrará el proceso de cambios en las Grandes Ligas y Dombrowski debe precisar antes de eso si vale la pena seguir con lo que tiene o si debe ir al mercado en busca de piezas jóvenes que le ayuden en el futuro cercano, prospectos que podrían llegar a manos llenas si por fin se decide a negociar a J.D. Martínez y Mookie Betts.
La tropa que dirige Alex Cora no está muy lejos de la tierra prometida. Son solamente 3,5 juegos de diferencia por detrás del wild card. Pero ya el banderín oriental parece lejos del alcance, con los Yanquis a 11 juegos, como líderes de la llave, y los tropiezos como este, frente a los Orioles, resultan descorazonadores.
Dombrowski suele ser un agresivo hombre de negocios, con una chequera a menudo generosa, siempre dispuesto a ser él quien salga en busca talento, pensando en reforzar a sus clubes para la pelea del corto plazo. Pero hay antecedentes en sentido contrario. Cuando manejó a los Tigres, en 2015, condujo una venta de garaje al quedar Detroit en una situación semejante a esta.
Las próximas dos series de los Medias Rojas, a partir de este lunes, serán ante Nueva York y Tampa Bay. Dos escuadras competitivas. Terminados esos duelos, se sabrá qué pasará con la nómina y con los planes de los patirrojos.