¿Qué van a hacer los Medias Rojas a mitad de temporada?
La pregunta no tiene una fácil respuesta. Aunque la divisa dirigida por Alex Cora volvió a colocarse arriba de .500 con su victoria de este miércoles ante los Rangers, en el Fenway Park, haber perdido otra serie y tener cada vez más lejos a los líderes de la división hace pensar en la hasta hace poco inadmisible idea de que Boston sea vendedor en los cambios del 31 de julio.
Dave Dombrowski, el hombre que toma las decisiones con la conformación del roster de jugadores, tiene que definir el rumbo a seguir por su oficina en las próximas semanas.
Así como en el pasado tomó la difícil opción de dejar ir como agentes libres a Craig Kimbrel y Joe Kelly, dos de sus baluartes en el cuerpo de relevistas que conquistó la pasada Serie Mundial, ahora debe resolver una duda peor: confiar en un milagroso remate que meta al club en los playoffs y esperar al mes de noviembre, cuando se volverá a abrir el mercado, o explorar un cambio que envíe a otra divisa a algunas de las figuras más emblemáticas del lineup.
Mookie Betts fue el Jugador Más Valioso de 2018 en la Liga Americana y está en su último año de contrato. J.D. Martínez también tiene derecho a pedir su libertad, aunque el convenio que le une a la novena bostoniana no termine oficialmente antes de 2022.
La pérdida de Kimbrell es una lección para los pesimistas. El cerrador acaba de firmar con los Cachorros y ni siquiera le dejó a su antigua novena esa adquisición de un prospecto de importancia a través del draft, a la que habrían tenido derecho los patirrojos, en caso de haber llegado el apagafuegos a un pacto con los oseznos antes de este mes.
Puede que Betts y Martínez acepten seguir a bordo más allá de este torneo. O puede que una oferta jugosa se los lleve a otra ciudad. Ante ese peligro, Dombrowski podría hacer como su colega Brian Cashman hizo con los Yanquis hace unos pocos años, cuando cedió a varias de sus estrellas, incluyendo al cerrojo Aroldis Chapman, a cambio de importantes prospectos que fortalecieron las granjas de Nueva York.
A Cashman le salió bien. Firmó luego como agente libre a Chapman y ganó en talento emergente, con el venezolano Gleyber Torres, adquirido entonces, como una pieza fundamental en su estructura actual.
¿Se atreverán los Medias Rojas a hacer lo mismo, a rendirse ante sus aficionados y salir como vendedores al mercado de julio?