Brock Holt fue una de las razones por las que los Medias Rojas avanzaron sin rivales hasta la Serie Mundial de 2018. Y su ausencia en la mayor parte de 2019 explica en parte las dificultades iniciales de Boston.
Holt fue un súper utility, una recurrida solución de continuidad para el manager Alex Cora. Jugó en primera, segunda, tercera, en el left y el right, actuó como designado y fue el seguro de vida, en caso de necesitarse un shortstop de emergencia. De hecho, entre sus seis apariciones de esta justa tuvo una en las paradas cortas.
El toletero zurdo había perdido casi todo el actual calendario debido a una lesión en un hombro. Incluso su rehabilitación en las Ligas Menores se vio interrumpida por una recaída. Únicamente había ido a batear 19 veces en este torneo.
Su segundo turno de este lunes recordó al equipo lo que puede ayudar. Actuando como intermedista, con Michael Chavis pasando a la inicial, disparó un hit productor que empató la pizarra y allanó el camino de una amplia victoria.
El éxito se construye sobre los hombros de estrellas como Mookie Betts y J.D. Martínez. Pero también necesita de guerreros capaces de aportar como Brock Holt.